El primer DT de Messi se quiebra: "Es como Dalí o Beethoven, nacen distintos"
Quique Domínguez, quien vio nacer la magia de Leo en las inferiores de Newell"s, no pudo contener la emoción al recordar el camino del Diez y su inminente despedida de la Selección.
En una charla reciente, Quique se sinceró sobre lo que significa ver a Leo en esta etapa de su carrera. "Era un pibe y un jugador absolutamente distinto", relató con la voz quebrada, casi al borde del llanto. Para él, esta situación es aún más fuerte que las despedidas de sus propios hijos del deporte, porque con Messi se trata de lo máximo del fútbol mundial. "Nos queda a lo sumo un año de verlo en vivo y después será solo en videos. Es un dolorcito", confesó.
Domínguez, que lo vio desde chiquito, no duda en asegurar que Messi era incomparable. "Si alguien te dice que le enseñó algo, te miente", afirmó, y agregó que salvo un Guardiola o un Bielsa, Leo es un superdotado. "Es un Dalí, un Beethoven... nacen distintos", sentenció. Además, destacó que Messi es un ejemplo perfecto para cualquier chico, sin miedo a equivocarse.
El exentrenador también recordó los momentos en que tuvo que poner el pecho por el Diez. Contó que llegó a discutir fuerte, casi perdiendo amistades, cuando la gente criticaba a Messi. "No entendía cómo no valoraban lo que hacía y quién era", expresó. Es más, cuando le preguntaron por qué dejaba Newell"s, su respuesta fue contundente: "Porque entrené al mejor jugador del mundo, al Leo Messi".
Para Quique, nadie puede adjudicarse el mérito de un talento como el de Messi. Él cree que su rol, y el de otros formadores, fue simplemente "proteger el sueño" de esos pibes, ayudarles a soñar. "Los padres me daban lo más valioso que tenían, y mi tarea era protegerlos", explicó, con una ternura que traspasa la pantalla.
Este formador de campeones adelantó que verá el partido de la Selección en soledad. "No me banco los comentarios", dijo, dejando claro que prefiere vivir la emoción a su manera, alentando a la Argentina y a su querido Leo, que sigue regalando magia en cada cancha.