A casi 300 km/h y con un palo zarpado: La carrera más espectacular de los últimos 20 años en Rafaela que no se repitió
En 2005, el TC 2000 hizo historia en el óvalo de Rafaela con una carrera de infarto. Velocidad extrema, un accidente que heló la sangre y el misterio de por qué nunca más volvió a correrse así.
El Autódromo de Rafaela es sinónimo de velocidad pura, un óvalo que te pone los pelos de punta solo con mirarlo. Más largo que el mismísimo Indianápolis, este circuito santafesino fue escenario de la única visita de la IndyCar y, en 2005, de una de las carreras más vibrantes del TC 2000. Aquel 4 de septiembre, las 100 Millas de Rafaela quedaron grabadas a fuego en la memoria de todos, con Gabriel Ponce de León como el gran ganador de una jornada que fue pura adrenalina.La idea de correr en el óvalo venía de 2004, pero la seguridad fue un tema serio. Para 2005, la categoría se puso las pilas: trabajaron meses con los neumáticos y contaron con la experiencia de John Della Penna, un argentino clave en la IndyCar. La tensión se sentía en el aire: ir a casi 300 km/h contra un muro era un desafío que no perdonaba errores, y todos sabían que cualquier equivocación podía costar muy caro.La carrera fue una fiesta de velocidad y adrenalina: motores rugiendo, autos doblando pegados y, lamentablemente, un accidente importante. Fabián Yannantuoni, con su Honda, se llevó la peor parte, aunque afortunadamente sin consecuencias graves. La definición fue para el infarto: Ponce de León batalló mano a mano con Matías Rossi y Emiliano Spataro. Al final, el piloto de Junín, gracias al motor preparado por Oreste Berta, se quedó con la victoria tras 35 vueltas a puro vértigo.Hablamos con Ponce de León, quien recordó esa experiencia única. "Hubo mucha preparación, incertidumbre por los autos, pero la categoría laburó a fondo con ingenieros y gente con mucha experiencia", nos contó. Llegaban a casi 285 km/h. "Nosotros éramos los más rápidos en las rectas, mientras que Rossi y Spataro volaban en los curvones. Esa mezcla hizo que la carrera fuera espectacular", explicó. "Fue una experiencia al límite, sin respiro en las 35 vueltas, sabiendo que te podías pegar fuerte", agregó.Pero, ¿por qué no se volvió a correr así? Juan Manuel Silva, figura de Honda en ese momento, fue contundente: "Fue increíble por todo lo que generó, pero nos dimos cuenta de que nadie en Argentina estaba preparado para esa exigencia". Explicó que los paredones rígidos, la limpieza de la pista, la estructura de los autos... todo estaba lejos de los estándares de seguridad de un óvalo como los de Estados Unidos. "Acá vuela un papelito y sale auto de seguridad; allá en Rafaela había nubes de tierra y papeles. Hacía falta una transformación gigante", sentenció el "Pato".Norberto Fontana, referente de Toyota en esa época, sumó su visión: "Fue raro, el auto no estaba pensado para óvalos, venía todo el tiempo de costado". Para él, el punto clave fue el accidente de Yannantuoni: "Se vio que la butaca y el habitáculo se deformaron mucho por el impacto y la velocidad. Los autos no estaban preparados para semejante golpe". Esa experiencia hizo que todos tomaran conciencia de los riesgos.Ponce de León, pese a todo, no pierde la esperanza: "Se puede correr de nuevo, pero con la misma preparación y neumáticos adecuados". Reconoce que se necesitan mejoras en las vías de escape y muros de seguridad, como los que se usan en la NASCAR. Lo cierto es que las 100 Millas de Rafaela quedaron como un hito imborrable, una carrera única que, hasta ahora, no pudo repetirse en el automovilismo argentino.