¡Qué papelón! Dos futbolistas usaron la misma carta para decir adiós y explotó todo
Fábio Silva y Christantus Uche, dos pibes del fútbol europeo, quedaron en el ojo de la tormenta. ¡Se despidieron de sus clubes con el mismo texto y la gente no lo puede creer!
El cierre del mercado de pases siempre trae novedades, pases millonarios y, a veces, alguna que otra sorpresa. Pero lo que pasó con Fábio Silva y Christantus Uche es para el Guinness de las insólitas: ¡los dos se despidieron de sus equipos con la misma carta! Un verdadero quilombo que dejó a todos con la boca abierta.Primero fue Fábio Silva, el delantero portugués de 23 años. Se fue del Wolverhampton al Borussia Dortmund por una cifra importante, unos 22.5 millones de euros. Para decir adiós a su club inglés, publicó una carta extensa en redes, agradeciendo todo y prometiendo ser "otro seguidor" más del equipo. Hasta ahí, todo normal.Pero la cosa se puso picante unos días después. Christantus Uche, el nigeriano de 22, se despidió del Getafe para irse al Crystal Palace. ¿Y qué pasó? ¡Subió una carta idéntica a la de Silva! La única diferencia era que mencionaba al Getafe en vez de los Wolves y usaba otros emojis. Un "copia y pega total y absoluto", como lo llamaron en España.La movida no pasó desapercibida. Los hinchas de ambos clubes se enojaron, y la prensa española no se guardó nada, calificándolo como "lo más ridículo del fútbol". La gente empezó a dudar si el cariño de los jugadores era real o puro marketing barato.Ante semejante revuelo, Fábio Silva tuvo que salir a dar explicaciones. Subió a Instagram una captura de pantalla de un chat, mostrando que él había escrito su carta el 22 de agosto, antes que Uche. "No necesito más explicaciones. Hago esto solo y muestro mi gratitud a los Wolves", dijo, intentando limpiar su imagen.Mientras tanto, Uche sigue en modo "ni me enteré", sin decir ni mu al respecto. La verdad, un papelón zarpado que nos hace pensar: ¿tanto cuesta escribir unas palabras de corazón o es que ya nadie se toma el tiempo para esas cosas? Quedó picando para la reflexión.