¡Insólito! Absolvieron a Esteban Alvarado en juicio clave por balaceras y extorsiones, pero tres de sus laderos van presos
A pesar de que la fiscalía pedía 20 años, la Justicia de Rosario zafó al capo narco por un ataque a balazos en un taller. Otros tres sí ligaron condena.
La fiscal Marisol Fabbro había puesto toda la carne al asador, pidiendo 20 años de cárcel para Alvarado. Ella estaba convencida de que el objetivo era quedarse con el galpón para guardar los autos de su banda. En ese tiroteo, dos hombres, el dueño y un cliente, terminaron heridos de bala.
Pero ojo, no todo fue fiesta para la banda. Si bien Alvarado zafó, otros tres de sus laderos sí se comieron una condena. Hablamos de César López Coronel, Lucas Fabián González y Nahuel Yamil Clavero. La fiscal había pedido 18 años para ellos, pero los magistrados les bajaron la pena: López Coronel y Clavero ligaron 9 años cada uno, y González, 8.
La historia detrás de todo esto es de no creer. El hombre que alquilaba el taller venía sufriendo extorsiones por parte de López Coronel, González y Clavero, que le querían sacar las llaves del local a toda costa. El 11 de mayo de 2022, dos tipos armados entraron y abrieron fuego contra Daniel V., el encargado, y un cliente que justo estaba ahí. Uno terminó con un balazo en la rodilla y el otro en el abdomen.
Después de ese susto tremendo, la víctima no tuvo más remedio que ceder y entregar las llaves. Lo más grave: los sicarios, antes de disparar, gritaron "¡venimos de parte de Alvarado!".
Para la fiscal Fabbro, estaba clarísimo: Clavero y González fueron los que se metieron en el taller después del ataque. Lo usaron para guardar vehículos "por encargo y con la guita sucia de Esteban Alvarado".
La fiscal también detalló cómo operaba esta banda: buscaban quedarse con locales en Rosario, a las patadas si hacía falta, y bajo la pantalla de "venta de carbón" los usaban para sus negocios turbios y para esconder autos. Encima, les hacían arreglos a los vehículos, los pulían o les tocaban el cuentakilómetros para que parecieran más caros y así, venderlos y lavar la plata. Un verdadero quilombo para blanquear la guita. Así las cosas en la Justicia rosarina. Uno de los peces gordos, que ya tiene condena, se va de rositas en esta causa, mientras sus soldaditos se comen años de cana. ¿Será que la Justicia tiene dos varas? Quedó picando...