La bronca no afloja: Más de la mitad de los argentinos se siente de clase baja o media-baja
Un estudio revela que la mayoría se ve en la lona, desconfía de los números oficiales y cree que los de arriba son los únicos que ganan con las medidas.
Mirá qué paradoja: el 40,5% dice que su bolsillo anda mal o muy mal, pero esto es un poquito menos que en julio. Sin embargo, cuando miramos el panorama nacional, la cosa es mucho peor: el 64% califica la situación del país como mala o muy mala, ¡un salto de más de 11 puntos en un mes! Como que uno se acomoda, pero ve que el barco general hace agua.
Y ni hablar de la inflación. La gente no se come el cuento de los números oficiales. Casi el 68% de los encuestados cree que los datos del INDEC no reflejan lo que realmente sube el costo de vida. ¡Un aumento zarpado de la desconfianza! Acá se nota la grieta, porque los que votaron a Milei confían un poco más en las cifras, pero los de Massa, casi nada.
¿Qué nos preocupa más? La economía y la inflación se llevan el primer puesto, de lejos, para casi el 29% de la gente. Después viene la corrupción, el desempleo y la inseguridad, en ese orden. Son los temas que nos quitan el sueño a la mayoría.
Pero ojo, que acá también se ve la división política. Los que bancaron a Milei ponen la corrupción primero, después la inseguridad y recién ahí la economía. En cambio, los que votaron a Massa tienen el foco casi exclusivamente en el bolsillo: la situación económica y la inflación son su principal problema, seguido por el desempleo.
Y la frutilla del postre: ¿quiénes se benefician con las políticas del Gobierno? El 67,8% de la gente piensa que la clase alta es la que mejor la pasa. Esto demuestra que muchos sienten que los costos y los beneficios no se reparten de forma justa, y eso genera un manso malestar social.
En resumen, la gente se siente apretada, desconfía de los números que bajan de arriba y cree que el reparto de la torta es desigual. Un combo explosivo que explica bastante el humor social que se respira en cada barrio.