¡Bomba en el fútbol! Cayó el "Rey del Descenso" en Dubai: lo acusan de mover USD 50 millones y Romario festejó
William Rogatto, el empresario que se jactaba de "comprar" descensos y acumular millones, fue extraditado a Brasil tras ser capturado en Dubai. ¡Un escándalo que sacude la pelota!
Rogatto era un prófugo de la justicia brasileña, que lo buscaba por manipular resultados en el fútbol de su país y hasta en el exterior. Durante un tiempo dijo que andaba por Portugal, pero al final lo encontraron escondido en los Emiratos Árabes Unidos. La captura fue en noviembre de 2024, pero recién ahora se confirmó su traslado a Brasil para enfrentar los cargos.
Este hombre se hizo famoso el año pasado cuando se presentó por videollamada ante el Senado brasileño y ¡confesó todo! Dijo, sin pelos en la lengua, que había provocado el descenso de 42 equipos, aunque no mostró pruebas. Además, se jactó de haber comprado árbitros, jugadores y hasta técnicos, armando una fortuna de más de 50 millones de dólares.
"Soy un reo confeso, totalmente", dijo Rogatto ante los senadores, reconociendo su participación directa en el descenso del club Santa Maria. "Lamentablemente, terminé descendiendo al Santa Maria. Disculpa, una vez más, pido perdón a las personas", soltó, como si nada, ante la comisión.
En todo este quilombo, ¿quién le puso el cascabel al gato? Nada menos que Romario, el mítico Chapulín, que ahora es senador. Él fue el encargado de armar el informe final de la investigación, que pedía el procesamiento de Rogatto y otros implicados por fraude deportivo, lavado de dinero y organización criminal.
Romario no se guardó nada y celebró la extradición con todo. "La detención es una victoria y demuestra que la CPI investigó a fondo y trajo resultados importantes para la moralización del deporte en Brasil. Ahora es momento de hacer justicia para devolver la credibilidad al fútbol brasileño", sentenció el campeón del mundo.
Pero el "Rey del Descenso" no solo operaba en Brasil. También confesó que extendió sus redes turbias a Colombia, dando detalles de cómo tentaba a los que se prestaban al arreglo. "Un árbitro hoy gana alrededor de 7.000 reales (unos 1260 dólares) por partido. Le pagué 50.000 reales (9.000 dólares). ¿No les parece raro que un árbitro vaya al VAR y pita penal, aunque el VAR esté hablando?", se ufanó ante el Congreso, dejando a todos con la boca abierta.
"El árbitro gana poco. Entonces el detonante del fútbol está en la mafia, la federación y la CBF. Claro que voy a llegar hasta él: ‘Firma un penalti, dale una tarjeta a tal y tal y te daré 50.000 reales’. ¡Lo siento, hermano! Es tan simple. No veas a nadie que no quiera. ¡No necesito hablar aquí, es tan descarado!", cerró, dejando claro que para él, la corrupción era moneda corriente. ¡Un verdadero papelón para el fútbol!