¡Zarpado! Cormillot no se guarda nada y desmiente mitos de la vejez: "Hay sexo después de los 80"
A sus 87 años, el reconocido médico Alberto Cormillot revoluciona todo al hablar de su intimidad y actividad física. ¡Demuestra que la edad es solo un número y rompe con los prejuicios!
Alberto Cormillot, a sus 87 pirulos, sigue dando cátedra de cómo vivir la vida a pleno. El doctor, que no le teme a nada, se manda desde bailes hasta acrobacias de circo, dejando a más de uno con la boca abierta.
En una charla picante con Catalina Dlugi, Cormillot contó que su secreto no es el talento, sino la constancia. "Me cuesta un montón, pero le meto hasta que sale", dijo, explicando que es un desafío de aprendizaje puro, a pura garra.
Lo que empezó como una idea para una muestra de tap, colgándose de una soga, lo llevó a descubrir que podía hacer cosas impensadas. Y como si fuera poco, salió a la luz una nota vieja donde él ya anticipaba: "Yo voy a seguir teniendo sexo después de los ochenta". ¡Y se puso las pilas para demostrarlo!
Cormillot no se guardó nada y apuntó contra el "viejismo", esa discriminación solapada contra los adultos mayores. "Parece que los viejos no pueden hablar de sexo ni tenerlo", ironizó, criticando cómo la sociedad nos impone límites por la edad.
Para el médico, mucha gente se autolimita, creyendo que no puede cuando en realidad sí. "No es para hacer alarde, pero la sexualidad existe después de los setenta y ochenta. Negarlo es negar algo que es real", sentenció, invitando a romper con esos tabúes.
Hasta la palabra "viejo" tiene mala prensa, lamentó Cormillot. A él no le jode que lo llamen así, pero le molesta la carga de "decrepitud" que le metemos. "En los diccionarios, juventud tiene palabras lindas, vejez, un montón de las malas", reflexionó.
Para cerrar, el doctor recordó que antes, a nuestros próceres, se los respetaba sin chistar por su edad. ¿Por qué ahora nos hacemos tanto quilombo con el paso del tiempo? Parece que nos cuesta aceptar que se puede vivir a pleno, sin fecha de vencimiento, y con todas las ganas, ¡aunque pasen los ochenta!