Dudas y giros en el crimen de Candela: ¿Fue un robo o una traición en La Matanza?
La muerte de Rosa Candela Santa María, la joven que trabajaba en aplicaciones de viajes, conmueve a La Matanza. Mientras su familia habla de un robo, la investigación apunta a una historia más oscura, con un sospechoso conocido y un móvil que no sería el asalto.
Al principio, la familia de Candela no se guardó nada y salió a decir que la habían matado para robarle mientras manejaba su Fiat Cronos para una aplicación de viajes. Contaron que la emboscaron en González Catán, en la esquina de Coronel Ramos y La Bastilla, y que le dispararon para sacarle el celular y la billetera. Un primo, dolido, aseguró que la conocían y que "le hicieron la cama", como si fuera una trampa planeada.
Pero ojo, porque la investigación policial está pintando otro cuadro bien diferente. Según las primeras pruebas, el móvil no habría sido el robo y, lo más impactante, Candela tendría algún tipo de vínculo previo con el principal sospechoso. ¡Un quilombo!
Fuentes del caso confirmaron que la piba no estaba usando la aplicación de viajes en el momento del crimen, la habría apagado antes. Esto significa que el ataque ocurrió fuera de su horario laboral, tirando por la borda la primera hipótesis de la familia. Además, se sumó una testigo clave: la ex cuñada del acusado, quien habría presenciado todo.
El presunto asesino, un joven que ya tendría antecedentes por delitos y problemas con las drogas, está en la mira. La Policía Científica, por su parte, confirmó que Candela recibió un disparo en la cabeza, con orificio de entrada y salida, lo que habla de la brutalidad del ataque.
Con este nuevo panorama, la Justicia, a cargo del fiscal Diego Rulli, se puso las pilas y ordenó varios allanamientos en la zona para dar con el responsable. La familia, mientras tanto, ya había señalado a un tal R.L. a través de las redes sociales y con las cámaras de seguridad.
Candela era una piba laburadora, familiera, con muchos amigos, fanática de las motos y de Boca Juniors. Estaba pagando su auto a cuotas y buscaba un ingreso extra para terminar de abonarlo. Su partida dejó un vacío enorme y un pedido de justicia que resuena en todo el barrio.