Le bajaron el pulgar al jefe de la barra de Independiente: no entra más a ninguna cancha del país
Juan Lenczicki, el líder de "Los Dueños de Avellaneda", tiene prohibido el ingreso a todos los estadios argentinos por tiempo indeterminado, tras los últimos incidentes.
El Ministerio de Seguridad de la Nación le puso un freno definitivo a Juan Eduardo Lenczicki, el conocido líder de la barra brava de Independiente. Desde este viernes, el capo del Rojo no podrá pisar ninguna cancha en todo el país y por tiempo indeterminado, una medida que ya se venía rumoreando.
Esta decisión llega después del zarpado quilombo que se armó en el partido contra Universidad de Chile por la Copa Sudamericana. Hubo disturbios y agresiones que no pasaron desapercibidos y encendieron las alarmas de las autoridades.
La restricción es inmediata y se va a oficializar el lunes 1 de septiembre en el Boletín Oficial. Lenczicki queda fichado en el programa Tribuna Segura, la base de datos que controla a los violentos en el fútbol, asegurando que no pueda colarse en ningún espectáculo deportivo.
No es la primera vez que este personaje recibe un castigo. Ya en marzo, le habían aplicado el derecho de admisión por cinco meses por haber sido filmado golpeando a una mujer y a un hombre cerca del Libertadores de América. Parece que el hombre no se corrige.
Lenczicki, conocido por "hacer y deshacer" en el club, tenía un poder casi absoluto. Decidía quién entraba al estadio, quién viajaba a los partidos de Copa o quién participaba de los asados en Villa Domínico, un predio que usaban como "patio trasero" los de "Los Dueños de Avellaneda", como se hacen llamar.
Esta barra, además, viene lidiando con una interna brava contra otra facción, "La Gloriosa Banda de Independiente". Las peleas no son solo acá, sino que ya tuvieron encontronazos hasta en Bolivia, durante viajes por la Copa Sudamericana.
Las autoridades de seguridad confirmaron que esta prohibición se mantendrá mientras siga habiendo riesgo, y que la situación de Lenczicki será monitoreada de cerca para evitar que se repitan los incidentes violentos. Se terminó la joda, al menos por ahora.