Cayó en Mendoza el "Cositorto colombiano": el estafador cripto que denunció secuestros narco en el GBA
Juan José Benavides Velazco, un colombiano buscado por una megaestafa con criptomonedas, fue detenido en Argentina. Lo curioso: acá había denunciado un par de secuestros bastante turbios.
Benavides Velazco, según dicen en Colombia, fue el cerebro de un esquema Ponzi llamado Daily Cop. Prometía retornos mágicos del 12% a sus inversores, dejando un tendal de 150 damnificados y una deuda de más de 30 millones de dólares. La Interpol lo tenía en la mira por lavado de dinero y otros delitos. ¿Cómo lo agarraron acá? Se ve que se quiso hacer el vivo y, al intentar regularizar su situación migratoria online, saltó la alarma.
Pero la historia de este personaje en Argentina tiene más vueltas que calesita. Resulta que Benavides Velazco ya venía viviendo acá con su familia desde hacía un tiempo. Y lo más insólito es que, en 2022, el tipo denunció no uno, sino dos intentos de secuestro en la Justicia de San Martín. ¡Una de cal y una de arena para el supuesto estafador!
El primer episodio, según consta en los papeles, fue en julio de 2022 en un shopping de Pilar. Dos ex policías de la Bonaerense lo habrían interceptado. Si bien los detuvieron, la cosa quedó picando y después les dictaron la falta de mérito. ¡Raro, no?
Pero la cosa no termina ahí. Pocos días después, en agosto de ese mismo año, Benavides denunció que lo secuestraron a él y a toda su familia, ¡con suegra, mujer e hijos incluidos! Aseguró haber estado ocho días en cautiverio. Los secuestradores, que se hacían pasar por gente del "Cartel de Otoniel", les pidieron una fortuna: ¡diez millones de dólares! Le desvalijaron todo y a la familia la liberaron rápido, pero a él lo tuvieron un buen rato.
Esta historia tiene de todo: estafas millonarias, pedidos de Interpol, y ahora secuestros con tintes de película. El "Cositorto colombiano" cayó, pero dejó un reguero de dudas y un verdadero quilombo para desentrañar. Parece que el que las hace, tarde o temprano las paga, aunque a veces, el karma venga disfrazado de secuestrador.