Chaco: Mató a su papá, lo metió en la heladera y ahora se negó a declarar
El joven de 27 años, acusado de un brutal parricidio en Resistencia, decidió no hablar ante la fiscalía. La investigación avanza por homicidio agravado.
Un caso que dejó a todos helados sacudió el barrio Vélez Sarsfield, en Resistencia, Chaco. Un pibe de 27 años está acusado de ahorcar a su propio padre y, lo más escalofriante, esconder el cuerpo adentro de una heladera por una semana.Cinco días después de que se descubriera este horror, y tras la denuncia de un pariente, el principal sospechoso, Marcos Gauna, prefirió no decir ni una palabra ante la fiscalía este martes. Es su derecho, claro, pero la bronca en el barrio es palpable.La detención de Marcos fue el jueves pasado. Su hermano, Fernando, fue quien dio el aviso a la Policía porque no podían ubicar a Rogelio Gauna, el papá, un carpintero muy conocido en la zona, desde hacía varios días. Cuando los agentes llegaron a la casa, Marcos los recibió y, dicen, se quebró. Ahí habría admitido que mató a su viejo después de una discusión, aparentemente por plata para la droga.Lo más impactante de la investigación es la confirmación de que el cuerpo de Rogelio estuvo guardado en el freezer por días, hasta que la denuncia de su desaparición destapó todo. La autopsia fue clara: Rogelio tenía el hueso del cuello fracturado, lo que confirma que fue estrangulado, según la fiscal Candela Valdez. El expediente judicial ya habla de "homicidio agravado", lo que significa que si lo encuentran culpable, la condena sería prisión perpetua.Fernando, el hermano que hizo la denuncia, no se guardó nada. Contó que Marcos ya había tenido episodios violentos por la adicción a las drogas. "Perdió su familia por la droga, decía que quería matar a gente, se agarraba con los vecinos, quería pelear todo el tiempo. La droga lo llevó por mal camino", relató, y lamentó que, a pesar de haber recibido ayuda y estar internado dos veces, siempre volvía a caer.Mientras tanto, en el barrio Vélez Sarsfield, la tristeza es inmensa. Rogelio era un carpintero jubilado, un laburante que siempre estaba para dar una mano. Una vecina lo describió como "el servidor del barrio: se rompía una canilla, era él; se caía algo, era él". Un verdadero golazo de persona que terminó de la peor manera. La fiscalía sigue juntando pruebas para que se haga justicia.