¡Se acabó el quilombo! Moyano hizo las paces con su número dos y blinda el gremio de Camioneros hasta 2029
Después de un cortocircuito zarpado, Hugo Moyano y Jorge Taboada sellaron la paz y van por la reelección en Camioneros. Una movida clave para contener las internas y asegurar el mando del gremio por cinco años más.
El "Jefe" Hugo Moyano, ni lento ni perezoso, se puso las pilas y arregló las diferencias con Jorge Taboada, su número dos en Camioneros. Después de un cortocircuito que hizo ruido, la dupla se presentará junta para seguir al frente del gremio hasta 2029. La elección será el 28 de noviembre y ya se mostraron unidos, como si nada.La bronca venía de diciembre, cuando Moyano no lo puso a Taboada en la CGT en lugar de su hijo Pablo, que había dejado el puesto. Y no solo eso: Taboada, que es de Chubut, anduvo escuchando quejas por los "pocos aumentos" y por cómo Moyano siempre pone a sus hijos en los cargos importantes, dejando de lado a otros dirigentes.Cuando los trapitos al sol salieron en los medios, los dos pesos pesados se sentaron a charlar para bajar la espuma. Es que una ruptura interna hubiera sido un quilombo tremendo. Taboada, para que sepan, no es un perejil: viene de Chubut, fue diputado y es vicepresidente del partido que armó el propio Moyano.Esta tregua es parte de una jugada más grande de Moyano para calmar las aguas. La idea es darle más lugar a los gremios del interior en la Federación, creando subsecretarías en las que ya existen. Una movida para que los más críticos se sientan representados y no se le rebelen.Pero ojo, que la cosa no termina ahí. Moyano tiene otro frente abierto, y este sí que es un dolor de cabeza: un bloque opositor fuerte en el interior. Hace casi un año, dirigentes de seis provincias se juntaron en Santa Fe con una idea bravísima: armar una federación paralela. ¿Quién la encabeza? Sergio Aladio, de Camioneros de Santa Fe, que ya tiene su propio gremio con miles de afiliados y el aval de la Corte.El gremio de Aladio no es poca cosa: tiene su propia obra social y un convenio colectivo con aumentos por presentismo y un fondo de cese laboral que, dicen, es mejor que lo que propone Milei. Es un desafío directo al modelo de Moyano, que ve cómo le pisan los talones con ideas que apuntan a mejorar la situación del trabajador.Estos rebeldes se juntaron hace poco en Santa Fe y lanzaron un manifiesto que no se guardó nada: buscan un sindicalismo "nuevo, moderno, sin personalismos", más cerca del laburante de carne y hueso, lejos de las decisiones que se toman a miles de kilómetros y que no siempre entienden la realidad de cada provincia.Se ve que el liderazgo de Moyano, que antes era intocable, ahora muestra grietas. Mientras busca calmar a los del interior con esta tregua, también sigue ubicando a sus hijos en puestos clave, como Hugo Antonio en la lista de diputados y Jerónimo para la Secretaría de la Juventud de la CGT. Un ajedrez complicado para el viejo lobo del sindicalismo.