¡Qué familia! Cayó el hijo de un robarruedas, y el tío también se dio un palo
En menos de un mes, la Policía de la Ciudad agarró al padre y al hijo Souza por el mismo delito: afanar cubiertas. Y el tío, para no ser menos, terminó preso por resistencia a la autoridad. Un verdadero "quilombo" familiar.
Arrancamos con un caso que parece sacado de un manual de refranes populares: "de tal palo, tal astilla" le calza justo. En un lapso de apenas 20 días, la familia Souza se ganó el protagonismo en las comisarías. Primero, el padre fue a parar tras las rejas por afanar cubiertas. Después, su hijo cayó por la misma movida. Y para completar el cuadro, el tío también terminó preso, pero por resistirse a la autoridad.Todo este culebrón familiar arrancó el 29 de julio. Ese día, un operativo de la División Anillo Digital de la Policía de la Ciudad terminó con dos sospechosos detenidos. ¿El delito? Robo de ruedas en el sur del conurbano bonaerense, un clásico de la zona.La historia empezó cuando el sistema Ultra IP cazó un Fiat Palio Weekend rojo cruzando el Puente La Noria hacia Capital. La consulta rápida en la base de datos policiales saltó con una alerta: ese auto estaba vinculado a varios robos de cubiertas. Se activó la alarma por radio y las cámaras lo siguieron por Coronel Roca hasta que lo frenaron en Lomas de Zamora. Pero los ocupantes no se quedaron quietos, se bajaron y rajaron a pie, metiéndose en una casa cercana.Con la ayuda de la Bonaerense, los agentes de la Ciudad los pescaron. Eran Javier Jesús Souza, de 52 años, el que manejaba, y un cómplice más. Y ahí es cuando la cosa se puso picante: apareció José Luis Souza, de 56, hermano del detenido, queriendo evitar el arresto. No solo no lo logró, sino que terminó con las esposas puestas por resistencia a la autoridad. ¡Un verdadero papelón familiar!El Fiat Palio que usaban era robado, con denuncia de San Isidro. En la casa encontraron diez cubiertas y varias herramientas, confirmando que se dedicaban a este curro. El fiscal Ignacio Torrigino de Lomas de Zamora ordenó las detenciones y el secuestro de todo. Dato de color: el padre Souza ya tenía antecedentes, incluyendo una causa por robo simple y un pedido de captura el año pasado. Parece que esto de la delincuencia les viene de familia.Ni 20 días pasaron y el 18 de agosto, el Anillo Digital volvió a sonar con el apellido Souza. Las cámaras detectaron un Volkswagen Polo azul por General Paz. ¿La alerta? Robo. Un empleado de un garaje lo había denunciado: ese mismo Polo había entrado unos días antes y se había llevado la rueda de auxilio de una Amarok. El 18, el Polo intentó volver al mismo garaje, lo encaró el empleado y el auto rajó, activando la alerta que lo hizo caer.Los policías de la Ciudad intentaron frenarlo, pero el conductor no les dio bola y siguió de largo. Lo persiguieron hasta Yapeyú y Colectora General Paz, donde finalmente lo interceptaron. Adentro iban Lucas Antonio Souza, de 36 años, y una mujer. En el auto, un arsenal completo para el "trabajo": desde llaves cruz hasta tijeras corta pernos y hasta una pistola de juguete. Todo incautado, y el caso en manos del juez Mario Puelo. Lo más insólito es que, después de la notificación, ¡los dejaron libres! Como si nada.