¡El gremio es nuestro! Hijos de capos sindicales que ya calientan el banco para heredar el poder
Los hijos de los líderes sindicales más influyentes están copando los puestos clave en los gremios, listos para heredar el poder. Una movida que genera internas y debate sobre la continuidad de los apellidos de siempre.
En el mundo sindical y político argentino, el apellido Moyano ya no es solo sinónimo de Hugo. Ahora, sus hijos Pablo, Facundo, Hugo Antonio, Jerónimo y Karina tienen sus propios roles clave en el Sindicato de Camioneros y el de Peajes. Pero ojo, no son los únicos: al menos una docena de gremios de primera línea muestran cómo los secretarios generales más poderosos están colocando a sus descendientes directos en puestos importantes, preparándolos para ser sus herederos o, al menos, para que aprendan el oficio desde abajo. Es una movida que muchos ven con desconfianza.Para estos jefes gremiales, que llevan décadas en el poder, tener a sus parientes directos en la primera línea de sus organizaciones es una garantía. Creen que así el poder que tanto les costó construir quedará en manos confiables. Sin embargo, esta estrategia no siempre sale bien. A veces, las internas familiares pueden ser peores que las propias peleas sindicales. Además, la llegada de los hijos de los líderes genera tensión con otros dirigentes que tienen aspiraciones de crecer y chocan con rivales cuyo mayor mérito es, simplemente, el apellido.Hace poco, Hugo Moyano volvió a ser noticia por esto. Su secretario adjunto en la Federación de Camioneros, Jorge Taboada, quedó muy molesto porque no fue elegido para reemplazar a Pablo Moyano en la CGT. Taboada se quejó de que Hugo siempre prioriza a sus hijos en el armado político y sindical, dejando de lado a otros compañeros de la organización. Moyano padre, a sus 81 años, sigue moviendo fichas para sus pibes: consiguió una candidatura a diputado para Hugo Antonio y está obsesionado con que Jerónimo, el más chico, sea secretario de la Juventud en la CGT.Pero la "dinastía" no es exclusiva de los Moyano. Amadeo Genta, el histórico líder de SUTECBA, que está por los ochenta, se postulará nuevamente con su hijo Emiliano como secretario adjunto. Luis Barrionuevo, de UTHGRA, tiene a su hija Sandra en un puesto de mucha influencia. Carlos Acuña, uno de los capos de la CGT, cuenta con su hijo Carlos Roberto como secretario adjunto en Estaciones de Servicio. Y la lista sigue: Julio Piumato con su hijo Andrés en Judiciales, Gastón Frutos heredando el puesto de su padre en Panaderos, Omar Maturano con su hijo Sebastián en La Fraternidad, Ricardo Pignanelli con Sergio y Gabriela en SMATA, Sergio Sasia con Sergio Luciano en la Unión Ferroviaria, y Juan Corvalán con Diego en los Portuarios.También hay casos más que complicados, como el de Juan Pablo "Pata" Medina, exjefe de la UOCRA La Plata, y sus hijos y nietos, que terminaron en la cárcel por acusaciones graves y siguen envueltos en conflictos violentos. En el otro extremo, están los Vila: Daniel en Carga y Descarga, y su hijo Gustavo, que es abogado, maneja la relación con Mercado Libre y fue clave para resistir la avanzada de los Moyano sobre los trabajadores de esa empresa.Curiosamente, esta "moda" de poner a los hijos en la cúpula gremial es relativamente nueva. La vieja guardia, como Lorenzo Miguel en los 70 y 80, se cuidaba de no mezclar la familia con el trabajo sindical. ¿Por qué cambió? Hay varias teorías, pero lo cierto es que muchos de estos herederos con apellidos pesados ya están listos para ser las nuevas caras del poder sindical. Se ve que el poder, para algunos, se lleva en la sangre.