Comienza el juicio por el horror de Berazategui: el bebé torturado con una aguja oxidada busca justicia
Después de cuatro años, arranca el juicio oral por la muerte de León Aquino, el chiquito de 18 meses que fue salvajemente torturado. Su mamá y la expareja están en el banquillo, y la familia exige perpetua.
El caso de León Aquino nos sigue helando la sangre. Este chiquito de Berazategui tenía apenas 18 meses cuando su vida terminó de la manera más cruel por una serie de golpes y maltratos en su propia casa. Esta semana, después de cuatro años de espera, se abre el juicio oral donde la Justicia buscará respuestas. En el banquillo de los acusados estarán su mamá, Yésica del Carmen Aquino (36), y quien era su pareja en aquel momento, Roberto Carlos Fernández (33).Fue en septiembre de 2021, en una vivienda de Villa Mitre, Berazategui. León llegó al hospital El Cruce de Florencio Varela con lesiones gravísimas. Aunque su mamá intentó decir que se había ahogado con leche, los médicos enseguida vieron que había algo más: el cuerpito del nene estaba lleno de golpes, moretones, mordeduras y hasta pinchazos. Rápidamente dieron aviso a la Policía. A pesar de todo el esfuerzo, el pequeño no resistió y murió a los pocos días.La fiscal Gabriela Mateos no perdió tiempo: ordenó la autopsia y detuvieron a la madre apenas se confirmó la muerte de León. Horas después, la Policía encontró y arrestó a Fernández en Merlo. El informe forense fue escalofriante: confirmó que el bebé había sufrido golpes, mordeduras en el cuello y pinchazos de aguja en varias partes del cuerpo. Lo más terrible fue que hallaron una aguja oxidada incrustada en su espalda, que pudo haberle provocado una infección fatal. Las lesiones, según los peritos, venían desde casi su nacimiento.Los expedientes médicos son claros: hablaban de moretones en la frente, hematomas en los brazos, marcas de pinchazos en manos y muñecas. Incluso, una mordedura en el cuello coincidía con la dentadura de la madre. Pero lo más doloroso es que este calvario no era nuevo. Vecinos y familiares, especialmente las tías de León, habían intentado alertar varias veces sobre el maltrato que sufrían él y sus hermanitos.Ayelén, una de las tías que vivía cerca, relató que desde que la mamá de León empezó la relación con Fernández, la casa era un infierno de gritos y miedo para los chicos. Ella misma intentó llevarse a León para cuidarlo, pero su hermana se negó. Después, empezaron las denuncias. Contó barbaridades: a los nenes los dejaban solos, les tiraban agua fría, les pegaban con palos, les ponían pimienta en la comida. A León, en particular, lo dejaban mojado frente a la ventana en invierno, y hasta le hacían "caminos de pan" en la cuna para que las hormigas lo picaran.Ambos adultos amenazaban a los chicos para que no contaran nada a los médicos, y el miedo era tan grande que muchas veces los nenes mentían. Ayelén sentía que una tragedia era inminente. Tras el crimen, los hermanos de León, traumatizados, fueron separados por orden judicial. Algunos están hoy en Corrientes, otros en Buenos Aires, divididos entre familiares y un hogar, intentando reconstruir sus vidas.Las tías de León no bajaron los brazos en estos cuatro años. Su pedido es claro: "Queremos perpetua para los dos, que ninguno se escape con excusas", dijo Ayelén. El juicio se desarrollará en el Tribunal Oral en lo Criminal Nº1 de Quilmes, con audiencias desde el miércoles hasta el viernes. Yésica Aquino está imputada por homicidio agravado por el vínculo, con ensañamiento y alevosía, o alternativamente por omisión. Fernández, por su parte, enfrenta la acusación de homicidio calificado.La familia de León pide a gritos que su historia no se olvide, que su muerte no quede impune y que la Justicia actúe con firmeza. "León ya no está para defenderse, pero nosotros sí", expresaron. Es un llamado a la sociedad para acompañar este caso y exigir verdad y condena para quienes le quitaron la vida a un inocente. Que descanse en paz, León, y que se haga justicia.