El Gobierno, en un quilombo bárbaro: Internas feroces, palos en el Congreso y un escándalo de audios que lo sacude todo
La primera semana de campaña fue un infierno para el oficialismo, con peleas internas por la estrategia electoral, derrotas duras en el Congreso y una denuncia explosiva por corrupción que sacude la mesa chica.
El arranque de la campaña no fue nada fácil para el oficialismo. Parece que el corazón político del Gobierno está haciendo cortocircuito, con problemas que van más allá del malestar de los "soldados celestiales" por las listas. Acá hay algo más pesado: la estrategia electoral para octubre. Santiago Caputo, el asesor estrella, choca fuerte con la hermana del Presidente y el equipo de los Menem. Las decisiones de armar alianzas a la fuerza dejaron un tendal de heridos y ahora están pasando factura en el Congreso.La jugada de "ir con los propios" y desplazar a dirigentes con experiencia les salió carísima esta semana. Varios legisladores que eran incondicionales se les dieron vuelta y votaron por su cuenta. El miércoles, en una sesión picante, Diputados le volteó el veto a Milei por la ley de discapacidad con 172 votos a favor, una mayoría zarpada. Solo a último momento y con negociaciones intensas, lograron salvar el veto a la suba de jubilaciones.El mismo Santiago Caputo tuvo que ponerse las pilas para negociar con los gobernadores y apenas pudo mantener el veto a las jubilaciones. Pero no alcanzó para frenar que se apruebe la ley que obliga a repartir el Fondo ATN automáticamente. La estrategia de "el Jefe" de ir con los propios a toda costa, enojó a muchos. Y como si fuera poco, el viernes a la madrugada, el Senado también le dio otro palo al Gobierno: convirtió en ley la emergencia pediátrica y derogó decretos que achicaban el Estado. Milei salió a decir que el Congreso era un "espectáculo macabro" y que lo querían quebrar, pero desde el Parlamento le respondieron sin guardarse nada.Y por si fuera poco el quilombo legislativo, se sumaron escándalos que parecen sacados de una serie. Primero, el ministro de Salud quedó en la mira por la tragedia del fentanilo. Pero lo que realmente explotó fueron unos audios del titular de la Agencia de Discapacidad (ANDIS), Diego Spagnuolo, que es amigo personal de Milei. En esas grabaciones, Spagnuolo acusa a Eduardo "Lule" Menem de estar metido en un entramado de corrupción con la compra de medicamentos. Esto se filtró justo antes del debate de la ley de discapacidad, así que a nadie le quedó dudas de que fue un carpetazo.El Gobierno, con el tema del fentanilo, quedó expuesto por no poder prevenir una tragedia. Y con los audios, se mostró paralizado. La respuesta fue echar a Spagnuolo y a otro funcionario. Pero la Justicia se movió rápido: allanaron la casa de Spagnuolo en Pilar, le secuestraron teléfonos, computadoras y hasta una máquina para contar billetes. También hubo allanamientos a empresarios de droguerías, con mucha plata incautada y un hermano que se esfumó dejando cajas de seguridad abiertas. A todos los involucrados les prohibieron salir del país. La denuncia de Gregorio Dalbón, abogado cercano a Cristina, pide investigar por cohecho y asociación ilícita.Con estas crisis, el arranque de campaña se puso picante. Aunque el Gobierno prefiere mirar para otro lado, Milei sigue apostando a su discurso polarizador. Parece que nada lo descoloca y su estrategia dejó medio desorientada a la oposición, que no encuentra cómo responder a lo que pide la gente.La gran pregunta es si al votante de a pie, al que no está fanatizado, le alcanza solo con "derrotar al kirchnerismo" y "ordenar las cuentas". Dicen que Milei "no tiene a quién ganarle", mientras la oposición está más dividida que nunca. El mapa político cambia rapidísimo y la dirigencia parece no entender nada. La irrupción de estos audios y la velocidad de la Justicia pueden dar un giro inesperado a todo. Esto, vecinos, recién empieza y la noticia está en pleno desarrollo.