Contratista en coma tras brutal paliza de patota de la UOCRA en Santa Cruz: ¿y la justicia?
Fabio Cattani, de 56 años, pelea por su vida en terapia intensiva tras ser salvajemente golpeado por una patota de la UOCRA. La investigación avanza lento y no hay detenidos, pese a que la policía estaba presente.
El ataque ocurrió el 11 de agosto en una obra, mientras había una manifestación de la UOCRA y, según denuncian, la Policía de Santa Cruz estaba en el lugar y no intervino. Cattani fue atendido, dado de alta y horas después tuvo que volver de urgencia al hospital, donde le diagnosticaron la gravedad de sus lesiones.
Recién diez días después de la agresión que dejó a Cattani en coma, la Unión Obrera de la Construcción emitió un comunicado. En el texto, el gremio repudió los hechos de violencia y pidió una investigación y sanción ejemplar para los responsables, cerrando con la frase: "Dentro de la ley todo, fuera de la ley nada".
En el ámbito judicial, la investigación avanza con una nueva jueza, Nancy Piutrinllar, quien tomó el caso porque la magistrada anterior se excusó al haber un familiar suyo involucrado. Además, ya comenzaron a tomarles declaración a los policías que estuvieron presentes en el momento de la agresión.
Testigos clave confirmaron que al menos cuatro personas fueron identificadas entre los 30 o 40 agresores. Uno de ellos, Franco Moreyra, habría dado la orden explícita: "A Cattani hay que matarlo". La golpiza fue salvaje, incluso cuando la víctima ya estaba en el suelo. También le robaron su pistola y su celular.
Lo más indignante es que, a pesar de que los agresores están identificados y la policía presenció los hechos, hasta el momento no hay ninguna detención. La familia del contratista clama por justicia y no entiende cómo, después de semejante bestialidad, nadie está preso.
Fabio sigue internado en el Hospital Zonal de Caleta Olivia, en estado crítico, con politraumatismos y fallas respiratorias. Los médicos aún no pueden dimensionar las secuelas con las que deberá vivir si logra salir de este calvario. Un manso quilombo que dejó a un laburante al borde de la muerte.