Neuquén: ¡Un golpe bajo! Acusan a dos médicos de estafar a la obra social con falsas cirugías a pibes
Tremendo quilombo en Neuquén: dos profesionales de la salud están bajo la lupa por facturar más de $20 millones a una obra social. ¿El truco? Cirugías infantiles que, dicen, nunca se hicieron. Una vergüenza.
Un escándalo sacude a Neuquén: dos médicos están en la mira por una presunta estafa millonaria. Se los acusa de facturar a una obra social cirugías a chicos que nunca pasaron por el quirófano, embolsándose más de 20 millones de pesos. ¡Una barbaridad! La denuncia que destapó todo este asunto llegó de la mano del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa. Fue la auditoría de su obra social, OSPEPRI, la que encendió las alarmas al detectar irregularidades zarpadas en las facturaciones de operaciones traumatológicas pediátricas entre enero y junio de este año.Según la presentación judicial, el gremio y sus afiliados se sintieron estafados por pagos indebidos a un profesional que habría inventado operaciones. Muchos chicos solo fueron a consultas o atendidos en hospitales, sin pisar un quirófano. El traumatólogo infantil siempre aparecía con el mismo anestesista en estas supuestas intervenciones.Con la investigación en marcha, la fiscal Valeria Panozzo ordenó tres allanamientos en la capital neuquina: uno en una clínica privada y dos en los domicilios de los médicos. El objetivo fue claro: secuestrar historias clínicas, computadoras y celulares, buscando pruebas contundentes. Además, los testimonios de los padres son clave: todos coinciden en que sus hijos nunca entraron a cirugía.La maniobra, según se desprende de la investigación, era repetitiva y precisa. Los chicos iban a control con el traumatólogo, recibían indicaciones, pero sin derivación a quirófano. Sin embargo, los médicos armaban papeles falsos donde figuraban operaciones complejas que nunca se hacían. Estas cirugías "fantasma" se facturaban rápido y por fuera de los controles habituales, para que nadie sospechara.La auditoría médica fue un golazo: encontró casos insólitos. Por ejemplo, un nene que supuestamente fue operado de una fractura, pero ese mismo día estaba con problemas respiratorios. O cirugías marcadas como "de urgencia" que en realidad eran programables y no tenían registro hospitalario. En todos los expedientes, el alta se daba a minutos de la "operación", algo que no cierra por ningún lado.Las incongruencias en la documentación son muchas: no había internación antes ni después de la supuesta cirugía, faltaban detalles de medicación y, lo más llamativo, horarios de operaciones superpuestos para el mismo día. Un verdadero desastre que apunta a una estafa bien orquestada.Este caso, que involucra a los profesionales P.B. y M.B., sigue bajo la lupa judicial. Es indignante que se juegue con la salud de los pibes y la confianza de la gente. Esperemos que la Justicia actúe rápido para que estos hechos no queden impunes y se pongan las pilas para que los responsables paguen por lo que hicieron.