El poder de la "lapicera" definió las listas y la Boleta Única llega para cambiar el voto en octubre
El cierre de listas mostró quién manda en la política argentina, con Karina Milei y CFK como protagonistas. Además, la Boleta Única de Papel debuta, prometiendo un cambio en cómo votamos.
La llegada de la Boleta Única de Papel, que fue un acuerdo amplio el año pasado, marca un antes y un después. Sin embargo, la suspensión de las elecciones PASO este año generó más de un dolor de cabeza, sobre todo dentro del peronismo. Esta decisión, que buscaba aliviar el cansancio social por tantas votaciones, terminó exponiendo las internas y las grietas en varios espacios, sin resolver el fondo de cómo se eligen los candidatos.
En el oficialismo, el poder de Karina Milei quedó más que claro. Ella fue la que marcó la cancha en el armado electoral, definiendo lugares en las listas y sellando alianzas, como los acuerdos con el PRO en varias provincias. Si bien logró consolidar su influencia, no todo fue sencillo: la relación con algunos gobernadores fue tensa y en varias provincias el oficialismo no logró cerrar filas con todos los mandatarios.
Por el lado de Cristina Kirchner, la situación fue a la inversa. Su influencia se vio reducida, con claras dificultades para contener a su propio espacio y con gobernadores que hicieron valer su peso. A pesar de sus esfuerzos para armar listas de unidad, como en Santa Fe, la mayoría de los mandatarios del PJ prefirió usar su propia "lapicera" para definir los candidatos locales, mostrando un deterioro en su liderazgo político.
Más allá de las jugadas políticas, la Boleta Única de Papel promete cambios importantes. Ahora, la responsabilidad de las boletas y su distribución en los centros de votación será del Estado, lo que podría achicar la injerencia de los aparatos partidarios. Además, se espera que frene viejas trampas como el "voto en cadena" o el robo de boletas. También se anticipa un ahorro importante al simplificar la impresión.
Con estos cambios y las habituales tensiones políticas, la gran incógnita que queda picando es el nivel de participación ciudadana en las urnas. La respuesta final la tendremos el último domingo de octubre.