¡Insólito! Velorio a puro tiro y moto para el motochorro abatido en La Matanza
Un funeral con tiros al aire y motos a toda velocidad para el ladrón que intentó robar a un policía en San Justo. La escena, que se viralizó, generó polémica en el barrio.
El barrio de San Justo, en La Matanza, fue testigo de un velorio que dejó a más de uno con la boca abierta. Motos a fondo, caños de escape que escupían fuego y hasta disparos al aire. Así despidieron a Lautaro Uriel Figueroa, el motochorro que se dio un palo al intentar robarle a un policía y terminó abatido.
La escena, que se viralizó rápido en videos por las redes, mostró a los amigos y conocidos del ladrón fallecido rindiéndole homenaje de una manera muy particular. Sobre el cajón, cubierto por una sábana blanca, no faltaron las armas de fuego, exhibidas sin pudor.
Durante la madrugada, el ruido de los motores acelerados y las detonaciones de los disparos rompieron la tranquilidad. Uno de los presentes, sin ir más lejos, vació el cargador al cielo, mientras otros se sumaban a la peligrosa "despedida".
Figueroa, que ya tenía sus antecedentes cuando era menor, fue recordado por sus allegados con mensajes en las redes. "Mala ahí, amigo, nos dejaste tristes", escribió uno, recordando partidos de fútbol y momentos compartidos. Una despedida que generó polémica.
El hecho ocurrió el sábado pasado. El policía, un capitán de la DDI de La Matanza, iba con su hermana cuando dos motochorros los encararon. Hubo forcejeo, las motos cayeron y los ladrones abrieron fuego. El agente se defendió y uno de los asaltantes quedó tendido en el asfalto.
El cómplice de Figueroa se dio a la fuga y todavía lo buscan. La moto que usaban los delincuentes, claro, tenía pedido de secuestro por robo. El policía, por su parte, sufrió una herida en la pierna, pero está fuera de peligro y no le imputaron nada, como es protocolo en estos casos.
Y la cosa no quedó ahí. Hace poco, en Los Hornos, La Plata, se vio algo parecido. Otro velorio "tumbero" para Thiago R. G., un pibe de 16 años que también murió baleado por un policía al que quiso robarle la moto. Fotos con armas y mensajes como "Volá alto, ladrón" inundaron las redes.
Thiago, como Figueroa, también arrastraba un prontuario por robos y tentativas. A pesar de haber estado detenido, la Justicia siempre lo devolvió a su entorno, sin medidas que lo ayudaran a salir de ese camino. Dos historias que, lamentablemente, se repiten y nos dejan pensando en el quilombo que tenemos en la calle.