Cayó el segundo acusado por el crimen del pibe de Gerli: Lo encontraron en la Villa 31, ¡y miren con qué se sacaba fotos!
Después de meses prófugo, agarraron al otro sospechoso del asesinato de Guillermo Gastón Guzmán. Se escondía en la Villa 31 y se hacía el Rambo en redes sociales. ¡No te pierdas los detalles!
¡La que te conté! Se acuerdan del caso de Guillermo Gastón Guzmán, el pibe de 16 años que lo mataron a palazos y culatazos en Gerli en noviembre del año pasado? Bueno, después de un laburo de investigación que se puso las pilas, la Federal agarró al segundo sospechoso, Lázaro Ezequiel Ramos.
Este muchacho, que al parecer tenía una bronca con Guillermo Gastón, andaba prófugo desde el momento del crimen. El otro implicado, Tomás Gustavo Rivero, ya había caído hace rato.
¿Y dónde se escondía este Ramos? ¡En la Villa 31 de Retiro! Sí, señores, ahí, en la periferia, laburando en la zona de puestos. Pero lo más zarpado de todo es que, a pesar de tener un pedido de captura, ¡el tipo se hacía el canchero en las redes sociales!
Según la investigación, los detectives encontraron un perfil secreto del prófugo donde... ¡atenti! ¡Posaba con armas de fuego! Sí, como si nada, con la cana buscándolo por todos lados. Una locura total. Parece que le gustaba la fama al muchacho, aunque sea por unos ratitos en Instagram.
Además, parece que el pibe tenía fama de pesado en el barrio. Los vecinos lo describieron como un "matón" y "ratero" que no tenía drama en chorear a sus propios vecinos. ¡Tremendo personaje!
Para colmo, tenía otro pedido de captura por robo a mano armada que databa de mayo de 2024. O sea, el pibe tenía más prontuario que un libro de Borges.
Finalmente, gracias a una geolocalización de su último teléfono, los detectives lo encontraron sentadito en un puesto de la feria. Se ve que la vida del fugitivo no era tan glamorosa como la pintaba en las redes.
Ahora, Ramos tendrá que rendir cuentas ante la justicia por el crimen de Guillermo Gastón. Esperemos que la justicia haga su trabajo y que este caso no quede en el olvido. Una vida joven se perdió por la violencia absurda. ¡Qué bronca!