¡Una locura! La mitad de los argentinos no llega a fin de mes: el dólar se descontrola y las góndolas se llenan de precios altos
La inflación está haciendo estragos en los bolsillos de las familias argentinas, que luchan por cubrir lo básico mientras los precios de los alimentos se disparan.
Agosto llegó con una trompada al estómago para muchos hogares argentinos. El salto del dólar a fines de julio no solo hizo que el billete verde se pusiera más caro, sino que también le dio un empujón a los precios de los alimentos, dejando a casi la mitad de la población con el agua al cuello y sin saber cómo llegar a fin de mes.
Los precios de los alimentos subieron un 3,1% en lo que va de agosto, gracias a la suba en carnes y bebidas, aunque algunos productos se dieron una pausa y bajaron un poco. Pero la realidad es que este incremento está atado con alambre a la fluctuación de la moneda extranjera, que no solo encarece las exportaciones agrícolas, sino que también hace que lo importado se vuelva un lujo.
Los expertos no tienen buenas noticias: aseguran que los precios seguirán subiendo en los próximos meses, y que la volatilidad cambiaria está afectando a todos, desde el consumidor común hasta el productor. Para colmo, un informe reciente revela que el 50% de los argentinos no llega a fin de mes, lo que pone en evidencia la brecha entre lo que se dice en la macroeconomía y lo que se vive en la casa de cada uno.
Y no se queda ahí la cosa. La consultora Moiguer tiró la bomba: el 64% de los hogares de clase baja está en serios aprietos para mantener la economía mensual, mientras que casi la mitad de la clase media baja, un 49%, también está con el agua al cuello. Hasta en la clase alta, un 31% de las familias siente el golpe de la crisis.
Con este panorama desolador, los argentinos no tuvieron otra opción que cambiar sus hábitos de consumo. En medio de tanta incertidumbre, un 83% de los hogares recortó gastos, priorizando lo esencial y dejando de lado los lujos. Esta reconfiguración de la canasta básica va desde comprar alimentos más baratos hasta postergar pagos de servicios. Y para rematar, un 40% de los argentinos tuvo que usar su aguinaldo para tapar deudas o cubrir los gastos diarios, como servicios y expensas.