IMPORTANTE ¡Increíble! Le afanan la moto desde adentro de su casa y a media cuadra de la comisaría
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JUSTICIA

¡Durísimo! 15 años a la poli que mató a un laburante por una deuda en Rosario

Cayó la sentencia para Antonela Celeste Ortiz, la oficial que le pegó un balazo fatal a Maximiliano Lucero. ¿El motivo? Una discusión por guita. ¡La bronca de la familia de la víctima!

¡Durísimo! 15 años a la poli que mató a un laburante por una deuda en RosarioCrédito: Infobae

¡Escándalo y justicia a medias en Rosario! Después de casi 3 años de espera, la Justicia le dio 15 años de cana a Antonela Celeste Ortiz, la policía que mató a Maximiliano Lucero por una deuda. Sí, ¡una deuda! El tribunal, con los jueces Trinidad Chiabrera, Silvana Lamas González y Carlos Leiva, no tuvo dudas: la poli se zarpo mal.


¿Qué pasó? El 7 de septiembre de 2022, en Matheu al 3400, Maximiliano fue a cobrarle una guita al marido de la poli. Se pudrió todo, hubo gritos, y el tipo le dijo que "no sabía con quién se estaba metiendo". Maxi, caliente, tiró una piedra contra la puerta. Y ahí nomás, Ortiz, que estaba con carpeta médica, agarró su arma reglamentaria y ¡pum! Le pegó un tiro en la frente a Lucero, que cayó seco al toque.


La fiscalía, con Lisandro Artacho a la cabeza, fue con todo: la poli no tenía derecho a usar el arma así. "La respuesta fue totalmente desproporcionada", sentenció Artacho. ¡Y tiene razón! Encima, la mina quiso embarrar la cancha al principio, echándole la culpa al marido. Después se comió el garrón, pero diciendo que lo hizo "por una supuesta agresión". ¡Chamuyo! La Justicia no le creyó nada.


Le dieron 15 años, le sacaron el permiso para portar armas y no va a poder laburar en el Estado por 10 años. Para la fiscalía, ¡era poco! Pedían 22 años. Pero bueh, algo es algo...


Pero lo que más calienta es lo que contó la madre de Maxi, Luisa Pourpour. Llegó al lugar y vio a su hijo tirado, agonizando. Y los "milicos" que estaban ahí, ¡se reían! Según Luisa, decían: "Déjalo, que se muera total, es un negro de la villa". ¡Una vergüenza! ¿Hasta cuándo vamos a aguantar esta discriminación y este odio?


Luisa jura que su hijo no era ningún delincuente, sino un laburante que todavía tenía puesto el uniforme del local de hamburguesas donde laburaba.


La defensa de la poli no dijo ni mu. No se sabe si van a apelar. Pero lo que sí sabemos es que otra familia quedó destruida por la violencia y la impunidad. ¡Hasta cuándo, señores!

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