¡Se pudrió todo! Máximo espera la bendición de Cristina antes de meterse en el barro electoral
A días del cierre de listas, el peronismo bonaerense es un quilombo. Máximo Kirchner no decide si va como candidato y espera que Kicillof visite a Cristina para que baje línea. ¿Se salva el Frente de Todos?
¡Agarrate, Catalina, que esto se pone picante! A una semana del cierre de listas para las elecciones de diputados nacionales, el peronismo bonaerense está más dividido que factura en mesa de amigos. Máximo Kirchner, el jefe de La Cámpora, está esperando que el gobernador Axel Kicillof se digne a visitar a Cristina Kirchner en su "cárcel" de San José 1111. ¡Sí, señoras y señores, donde cumple su condena por la causa Vialidad! Parece que la última palabra la va a tener ella.
Según cuentan los que saben, Máximo anda con la mosca detrás de la oreja. No le gustó nada que Kicillof desdoblara las elecciones provinciales sin consultarle a nadie. Ahora, teme que la jugada no salga como esperaba y que el peronismo se coma un garrón en las urnas en septiembre. "No sé qué quiere hacer el gobernador", dicen que repite el hijo de la Jefa, mostrando la interna que se vive a flor de piel.
En este contexto, Fuerza Patria (ex Frente de Todos) tiene la difícil tarea de armar una lista de "unidad" para octubre. Son 35 lugares en juego, y el peronismo renueva 15 bancas. Algunos ya empezaron a candidatear a Máximo para encabezar la lista, pero él se lo está pensando dos veces. ¿Será que le tiene miedo a la derrota? ¡Quién te dice!
Dicen que uno de los motivos de la duda de Máximo es justamente el desdoblamiento de las elecciones. En el kirchnerismo no están seguros de que les vaya bien en septiembre. ¡Ojo al piojo! Los números no son tan favorables como antes. Además, acusan a Kicillof de improvisar y de querer despegarse de Cristina. ¡Tremendo!
La expresidenta, mientras tanto, sigue la rosca de cerca. Ya se reunió con Juan Grabois y Sergio Massa, pero todavía no se juntó con Kicillof. ¡Se viene la cumbre! Los que hablan con Máximo esperan que Cristina llame al conductor del Movimiento Derecho al Futuro (MDF). Detrás de esta espera, se esconde la reconfiguración del poder dentro del peronismo. ¡Misterio!
"Cristina está presa y sube en las encuestas, es una situación un tanto particular. En vez de aprovechar y jugar ese partido, el gobernador busca provincializar la elección de septiembre y sin un acercamiento manifiesto a Cristina", se quejan en el kirchnerismo. ¡Durísimo!
El domingo que viene cierran las listas. Por ahora, todo es incertidumbre. Suenan algunos nombres para encabezar la lista, además del de Máximo. Se habla de los intendentes Federico Achával de Pilar y Mariel Fernández de Moreno. Pero, ¡ojo!, si Fernández pide licencia, el distrito quedaría en manos del ministro de Trabajo, Walter Correa, que ahora juega para el MDF y se alejó del kirchnerismo puro y duro. ¡Un lío bárbaro!
En fin, señores, el peronismo es un polvorín. A ver si se ponen las pilas y dejan de pelearse, porque si siguen así, en octubre se van a dar un palo de aquellos. ¡Y después no lloren!