¡Se bajó el telón! La expedición submarina del Conicet en Mar del Plata fue un boom nacional e internacional
Después de dos semanas y picos de 80 mil espectadores en vivo, la misión argentina en el cañón submarino frente a Mar del Plata llegó a su fin con gran repercusión y un mensaje de agradecimiento.
Después de dos semanas a full y con picos de 80 mil espectadores en vivo, la expedición del Conicet en el cañón submarino de Mar del Plata llegó a su fin con un emotivo "¡Gracias por el apoyo!" que quedó clavado en el fondo del Mar Argentino gracias al robot ROV SuBastian, del Schmidt Ocean Institute.
La escena fue para el aplauso: los científicos argentinos festejando a full y coreando "dale campeón" mientras el streaming cerraba con una ovación. Un técnico del Schmidt, que lleva 13 años en esto, no podía creer la reacción del público local: "Nunca vi algo así en ningún lado. ¡Gracias!", soltó con una sonrisa.
Ahora, con las muestras y las imágenes en mano, el equipo se pone la diez para analizar todo y ampliar el mapa biológico del océano, con la idea de cuidar esos ecosistemas que hasta ahora eran un misterio total.
Pero la cosa no para: el buque Falkor (too) ya se prepara para zarpar rumbo al talud uruguayo en la campaña "Uruguay SUB 200: Viaje a lo Desconocido", con 37 científicos y 50 puntos por recorrer entre Brasil y el norte argentino. Vuelven a fines de septiembre para seguir explorando los cañones de Bahía Blanca y Almirante Brown hasta el 29 de octubre.
El fenómeno fue tan zarpado que hasta el New York Times le puso la lupa y lo llamó "frenesí submarino". Destacaron que, en medio de los ajustes y recortes al sector científico, el proyecto prendió fuego las redes y la tele, con más de un millón de argentinos que dejaron todo para seguir la fauna marina en vivo.
Las periodistas Emma Bubola y Lucía Cholakian Herrera subrayaron cómo esta movida unió a la sociedad en defensa de la ciencia estatal, justo cuando se anuncian recortes y se pierden puestos de laburo en investigación. La fuga de talentos también quedó al desnudo.
La curiosidad llegó a grandes y chicos, y hasta inspiró a la fotógrafa argentina Magdalena Barrientos, que vive en España, quien contó que sus amigos le mandan fotos como si fuera un Mundial.
Esta expedición y su repercusión muestran que la ciencia marina mueve pasiones y que el interés popular está más vivo que nunca, mientras siguen las campañas para conocer mejor nuestro mar.