Los mercados globales mantienen el optimismo ante los nuevos aranceles de Trump
Los inversores minimizan el impacto de los nuevos gravámenes, impulsando al Nasdaq a máximos históricos. India logró recuperarse de la volatilidad, mientras el Banco de Inglaterra recortó tasas
¡Mirá vos! Mientras Donald Trump le sigue poniendo garra a los aranceles, Wall Street sigue de fiesta. Parece que la cosa no les preocupa mucho, o al menos eso quieren hacer creer.
Ayer, el Dow Jones pegó una subidita del 0,5%, el S&P 500 un 0,1% y el Nasdaq, que está lleno de empresas de tecnología, ¡se mandó un 0,6%! Parece que los récords son cosa de todos los días.
El tema es que Trump, como si nada, sigue metiendo aranceles a diestra y siniestra. Le subió los impuestos a un montón de países y hasta amenazó con castigar a las empresas de microchips que no fabriquen en Estados Unidos. ¡Un loquito lindo!
Pero los inversores, chochos. Dicen que la economía yankee está sólida y que los aranceles no son para tanto. Steve Sosnick, de Interactive Brokers, lo puso así: "Los aranceles a los chips suenan feo, pero hay tantas excepciones que al final no es tan grave". ¡Como si nada!
En Europa, la cosa fue más o menos igual. La mayoría de las bolsas subieron, aunque Londres se cayó un poco. Parece que la decisión del Banco de Inglaterra de bajar las tasas de interés no cayó muy bien.
En Asia, las bolsas de India cerraron con ganancias mínimas después de un día de idas y vueltas. Parece que los inversores están con la mosca detrás de la oreja por los aranceles de Trump.
Para colmo, Intel se dio un palo después de que Trump pidiera la renuncia del CEO por tener vínculos con empresas chinas. ¡Tremendo quilombo!
Y para cerrar, Eli Lilly, una empresa farmacéutica, se desplomó a pesar de haber ganado más plata. Parece que una pastilla para adelgazar que están probando no es tan efectiva como se esperaba. ¡Chan!
¿Qué quiere decir todo esto? Y... que el mundo está patas para arriba. Habrá que ver si la fiesta de Wall Street sigue o si en algún momento se dan cuenta de que Trump está jugando con fuego. ¡Quedó picando!