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Adiós Maestro

Se nos fue Osvaldo Piro, leyenda del bandoneón y un pedazo de la historia tanguera

El tango está de luto. Falleció Osvaldo Piro, bandoneonista, compositor y director que supo darle un toque único al género. Un repaso por su vida, su obra y el legado que deja.

Se nos fue Osvaldo Piro, leyenda del bandoneón y un pedazo de la historia tangueraCrédito: Infobae

¡Che, qué día triste para los amantes del tango! Se nos fue Osvaldo Piro, un groso del bandoneón, compositor con todas las letras y director que le puso su impronta al género. Un tipo que respiraba Buenos Aires por los poros.


Este porteño de ley, que nació en La Paternal, nos dejó un legado impresionante. Si bien es difícil resumir su trayectoria en un texto, no podemos dejar de mencionar dos de sus obras maestras: "Azulnoche" y "Octubre". ¡Tremendos temas! Escucharlos es como viajar en el tiempo, sentir el perfume de los patios con glicinas y el bullicio de los cafés de antaño.


Piro no solo era un virtuoso del bandoneón, sino que también tenía una sensibilidad especial para componer y arreglar. Su música tenía ese "no sé qué" que te llegaba al alma, que te hacía sentir identificado con la ciudad, con sus calles, con su gente. Era un tipo que entendía el tango como pocos.


Desde pibe ya le daba al bandoneón. Se crió en los barrios porteños, bien tangueros y a los 16 años ya estaba tocando en la orquesta de Alfredo Gobbi, nada menos. Pero él quería más, quería tener su propia orquesta y se animó a fundarla en los años 60, cuando el tango ya no era lo que era.


Ahí es donde entra en escena otro grande, Aníbal "Pichuco" Troilo, su padrino musical. Troilo lo bancó a morir y hasta firmó la portada del primer disco de la orquesta de Piro. ¡Un gesto de un maestro a su discípulo! Cuando le preguntaban a Piro qué admiraba de Troilo, no se guardaba nada: "Como intérprete, su fraseo. Y como director, todo, no existen grabaciones flojas suyas. Pichuco fue un artista de una gran intuición, por eso es único".


La verdad es que Osvaldo Piro era un tipo único, un artista con todas las letras. Su bandoneón era su voz, su forma de contar historias, de transmitir emociones. Su música seguirá sonando en nuestros corazones, recordándonos que el tango sigue vivo, que sigue siendo parte de nuestra identidad.


Que en paz descanses, maestro. Gracias por tanto tango.


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