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¡Un Barco!

¡De descarte a manjar! Neuquinos la rompieron y armaron un restaurante ¡EN UN BARCO OXIDADO!

Cansados de la city, se mudaron al sur, rescataron un pesquero abandonado y crearon un resto único. ¡De petrolero a capitán de la cocina! ¡Estos sí que se pusieron las pilas!

¡De descarte a manjar! Neuquinos la rompieron y armaron un restaurante ¡EN UN BARCO OXIDADO!Crédito: Infobae

¡Che, mirá esta que te va a volar el peluquín! A metros del cementerio de barcos de San Antonio Oeste, en Río Negro, donde los barcos jubilados se oxidan tranquilos, ¡uno resucitó!


Un matrimonio de Neuquén, Edgar Herrera y Claudia Pincheira, se cansaron del ruido y se mandaron al sur con un sueño loco: ¡transformar un viejo pesquero en un restaurante! Diez años laburando a pulmón y lo lograron. El barco, llamado "Mar del Plata", ahora flota (metafóricamente, obvio) como un golazo turístico y gastronómico.


La idea les pintó tomando mate frente a los barcos abandonados. Ella pensó en una casa, ¡pero él la convenció de hacer un restaurante! Imaginate, ¡comer mariscos frescos en un barco de verdad!


Después de asegurarse de que el barco no tenía dramas legales, hablaron con los dueños, ¡que se lo regalaron! Resulta que desguazarlo les salía más caro. Edgar se puso las pilas y desmontó ¡90 toneladas! de fierros oxidados, pieza por pieza. ¡Un laburo de locos!


Al principio querían ponerlo en la playa de Las Grutas, ¡pero era imposible moverlo! Así que, con ayuda del gobierno local, se mudaron a San Antonio Oeste. Edgar, que laburaba en el petróleo, viajaba cada dos semanas para laburar en el barco. ¡Un crack!


El momento más heavy fue mover el barco de donde estaba varado hasta la costa. ¡Pesaba 200 toneladas! Consiguieron una grúa de casualidad y lo dejaron paradito frente al mar.


Respetando la tradición, le dejaron el nombre original, "Mar del Plata", porque dicen que cambiarle el nombre a un barco trae mala suerte. Adentro, lo modificaron lo justo y necesario para meter las mesas, ¡pero manteniendo la onda original!


El restaurante tiene mesas adentro y afuera, y se especializa en pescados y mariscos fresquitos. ¡Directo del puerto al plato! La cazuela de cordero y la tabla "Aroma de Mar" son los más pedidos.


Pero lo mejor de todo es el barco en sí. Los pibes se vuelven locos sacándose fotos. ¡No hay otro lugar igual! Una joya patagónica que revive la historia de los pescadores.


Edgar dice que lo emociona ver el barco lleno de gente. Y más cuando vienen los viejos marineros que laburaron ahí. ¡Un laburo que vale la pena!


Ahora, Edgar se dedica a mantener el barco impecable para la próxima temporada, que arranca el 18 de diciembre. ¡Así que ya sabés, si andás por la zona, no te lo podés perder!


¡Estos tipos demostraron que con laburo y pasión se pueden hacer cosas increíbles! ¡Un aplauso para ellos!

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