¡Entraron dólares frescos! El FMI aflojó 2.000 palos verdes y las reservas del Banco Central respiran... ¡pero ojo al parche!
El Fondo Monetario nos mandó la guita, pero nos sigue mirando de reojo. ¿Alcanza para calmar la inflación y que no nos sigan aumentando todo? Te contamos la posta.
¡Buenas gente de Del Sur Diario y Radio del Sur! Parece que el Fondo Monetario Internacional (FMI) se apiadó de nosotros (¿o será que no les quedaba otra?) y nos mandó 2.000 millones de dólares después de aprobar la primera revisión del préstamo. Sí, leyó bien, ¡dólares frescos!
Esta platita fue directo a las reservas del Banco Central, que ahora están un poquito más gordas. Aumentaron USD 1.003 millones en un solo día, llegando a USD 43.023 millones. ¡El nivel más alto desde enero de 2023! Desde que Javier Milei asumió, las reservas subieron USD 21.815 millones. Un golazo, ¿no?
Pero... ¡ojo al parche! El FMI nos aprobó a pesar de que no cumplimos con la meta de acumulación de reservas que nos habían pedido. Estábamos USD 4.700 millones abajo de lo acordado. ¡Un papelón! Pero bueh, aceptaron el plan que les presentamos y nos dieron otra oportunidad.
Eso sí, nos siguen pidiendo que ajustemos el gasto, hagamos reformas y controlemos la moneda. Ignacio Morales, de Wise Capital, lo puso en criollo: "Además de valorar la política económica actual, el FMI pidió continuar con el ajuste fiscal, avanzar en reformas estructurales y fortalecer el marco monetario para reducir la volatilidad y garantizar la estabilidad".
Y acá viene la parte que más nos preocupa: el dólar mayorista subió un 14% en julio. ¿Se va a trasladar eso a los precios? Esperemos que no, porque ya no damos más. Dicen que un dólar más caro nos hace más competitivos para vender nuestros productos afuera, pero... ¿a qué costo?
El Banco Central dice que tenemos un déficit de USD 2.647 millones en el primer semestre. Esperemos que este "empujoncito" del FMI sirva para equilibrar las cosas.
El Gobierno, por su parte, está tratando de canjear deuda con el Banco Central para aliviar la presión de los vencimientos. Veremos si les sale bien la jugada.
En resumen: el FMI nos dio una mano, pero la soga sigue estando al cuello. Ahora depende de nosotros, los laburantes, que sigamos remando para salir adelante. ¡A ponerle garra, gente!