Liberaron en Corrientes a cuatro monos carayá tras un proceso de adaptación a la vida silvestre
¡Mirá vos! Cuatro monitos que se habían acostumbrado a la gente y un aguará guazú que apareció en un galpón volvieron a la naturaleza. Te contamos cómo hicieron para reinsertarlos. ¡Aplausos para los que se pusieron las pilas!
¡Buenas gente del Sur! Hoy les traigo una noticia que te calienta el corazón y te hace pensar un poquito. ¿Se acuerdan de esos animalitos que a veces terminan más cerca de nosotros que de su propio hábitat? Bueno, ¡esta es la historia de cómo algunos de ellos volvieron a casa!
En Corrientes, el Centro Aguará hizo un laburo tremendo con cuatro monos carayá: Bizcochito, Lisa, Nena y Facena. Estos monos, por distintas razones, se habían acostumbrado demasiado a la gente. ¡Imaginate! Nena, por ejemplo, hasta terminó herida buscando comida en una casa. ¡Un bajón!
Pero gracias al laburo de los técnicos y voluntarios del Centro Aguará, los monos se recuperaron y aprendieron a desconfiar de nuevo de los humanos. ¡Se pusieron las pilas! Y hace poquito, los liberaron junto a la "Tropa Angirú" para que vuelvan a ser monos como tiene que ser.
Y no es la única buena noticia. En Santa Fe, un aguará guazú jovencito apareció adentro de un galpón en Coronda. ¡Quién sabe cómo llegó ahí el pobre! La gente del Centro de Rescate "La Esmeralda" lo rescató y lo cuidó hasta que estuvo listo para volver a la naturaleza.
Después de revisarlo de arriba abajo y asegurarse de que estaba bien de salud y de comportamiento, lo liberaron en la Reserva Natural "El Fisco". ¡Golazo! Y para que los científicos puedan seguir sus movimientos, le pusieron un collar con telemetría. ¡Alta tecnología!
Según informó el portal del diario Época, el proceso de rehabilitación de ambas monas se efectuó en el Centro Aguará, donde equipos técnicos y voluntarios trabajaron de forma integral para favorecer la readaptación y el regreso de los animales a la vida silvestre.
El Ministerio de Ambiente confirmó que el objetivo fue establecer su viabilidad para ser reinsertado sin comprometer su supervivencia ni el equilibrio del ecosistema.
Estas historias nos demuestran que cuando le metemos garra y nos preocupamos por los animales, podemos hacer la diferencia. ¡Un aplauso para todos los que laburan para que estos bichos vuelvan a su hogar!