Apertura de importaciones, consumo digital y el riesgo de una competencia desigual
Se abrieron las importaciones y ahora ¿qué onda con los precios y la producción nacional? Un análisis sin filtro sobre el futuro del consumo y las pymes argentinas.
¡Che, gente! Últimamente, con esto de que se abrieron las importaciones, el comercio electrónico se puso más picante que empanada de carne cortada a cuchillo. Ya no es solo comprar y vender, sino ver cómo anda el ánimo de la gente: si la guita alcanza, si hay stock, si te fías de comprar online… ¡Un quilombo, te digo!
Ahora, con menos impuestos para traer cosas de afuera y menos trabas en la Aduana, tenemos la vidriera del mundo al alcance de un click. Y sí, con el bolsillo flaco que tenemos, miramos cada centavo. Pero, pongámonos serios por un toque: ¿cuánto cambia de verdad nuestra forma de consumir con todos estos productos importados?
En los últimos años, pasamos de no poder comprar nada de afuera a que entre de todo. Y en ese baile, el e-commerce se convirtió en el termómetro para saber cómo gastamos nuestra plata los argentinos. El tema es que ahora, el comercio electrónico puede convertirse en el ring donde las empresas locales peleen en desventaja.
Porque, seamos sinceros, las empresas de acá tienen que bancar impuestos más altos que las de afuera, costos para financiarse más caros y leyes que a veces no entienden ni los que las escribieron. Y encima, las empresas grandes de afuera tienen más facilidades para conseguir lo que necesitan. ¡Una pyme argentina tiene que remar dulce de leche para importar!
Ojo, que esto no es solo un problema de números. La producción nacional da laburo y mueve la economía en cada provincia. Si abrimos las importaciones sin ayudar a las empresas de acá, el precio lo terminamos pagando todos: menos trabajo, menos guita dando vueltas…
Según la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), la mitad de las empresas que participaron del Hot Sale el año pasado fueron pymes. Y en estos tiempos de incertidumbre, estos eventos son una oportunidad para que vendan y se hagan ver. Por eso, el laburo de la CACE es clave: no solo organiza, sino que también da herramientas y capacitaciones para que los negocios de acá puedan competir.
Es verdad que algunas cosas mejoraron, como que sacaron el impuesto PAIS. Pero no alcanza con bajar los impuestos a las importaciones, también hay que ayudar a los que producen y venden acá, bajando los impuestos al trabajo y los impuestos provinciales y municipales para que las pymes puedan competir de igual a igual.
En resumen, el comercio electrónico es más que una forma de comprar. Es donde miles de empresas argentinas se rompen el lomo para seguir adelante. Así que, entender cómo funciona no es solo importante para saber cómo estamos hoy, sino para imaginar cómo vamos a consumir y producir en el futuro.