Espert mantendrá la comisión de Presupuesto cerrada y baja el perfil a la espera de octubre
Después de un semestre caliente, José Luis Espert bajó los decibeles. ¿Estrategia o castigo? Te contamos los motivos detrás del silencio del polémico diputado.
¡Che, gente! ¿Se acuerdan de José Luis Espert? Ese que salía en la tele defendiendo el plan del gobierno a capa y espada. Bueno, parece que se lo tragó la tierra. El hombre se llamó a silencio, ¡y eso que hasta le tiraron bosta en la puerta de la casa!
En el Congreso, muchos lo ven como el que le pone candado a las cosas que no le convienen al gobierno. Dicen que tuvo agarrada con llave la Comisión de Presupuesto y Hacienda durante meses, ¡y hubo que obligarlo a abrirla! Ahora, los diputados de la oposición se preguntan si va a hacer lo mismo con el Presupuesto 2025.
"Todavía estamos esperando que nos llamen a debatir", dice un diputado peronista, tirando un palito con toda la ironía del mundo. Y parece que la cosa no va a cambiar mucho. Según una fuente del bloque libertario, la orden es clara: "La comisión sigue cerrada, que busquen el número y la emplacen en el recinto". ¡Durísimo!
Pero, ¿qué onda con el silencio de Espert? Algunos dicen que se mandó a guardar porque Karina Milei no le dio los lugares que quería en las listas para las elecciones. ¡Tremendo! Al parecer, el diputado quería entre 3 y 5 lugares, pero se quedó con las manos vacías. ¡Se ve que no garpó tanto defender el ajuste!
Mientras tanto, la oposición está que trina. Silvina Ginocchio, presidenta de la Comisión de Cultura, se quejó de que hay 23 proyectos frenados porque Espert no habilita el debate. ¡Un quilombo! El 4 de agosto vuelve la actividad parlamentaria y la oposición va a intentar ratificar la ley de emergencia para Bahía Blanca y emplazar a Espert para que trate los proyectos de los gobernadores.
La pregunta es: ¿Espert está castigado, o es parte de la estrategia? Lo que sí está claro es que su silencio llama la atención. ¿Será que se dio cuenta que el ajuste no es tan fácil de vender en el barrio? ¡Quedó picando!