¡Se pudrió todo! Empresaria entrega a contadora en megafraude fiscal platense
La empresaria dice que la contadora usó su clave fiscal para facturas truchas y promete pruebas. ¿Se salva ella y se hunde la otra? ¡Enterate!
¡Se viene un escándalo de aquellos en La Plata, muchachos! Una empresaria local, dueña de una firma que labura con varias empresas de la ciudad, va a declarar esta semana ante el juez Ernesto Kreplak. ¿El tema? El megafraude fiscal donde está metida hasta el cuello la contadora Natalia Romina Foresio, acusada de ser la jefa de una asociación ilícita.
Según el abogado de la empresaria, su clienta va a cantar la justa y ¡ojo al piojo! porque parece que va a responsabilizar directamente a la Foresio. La idea es limpiar el nombre de la empresa y demostrar que siempre laburaron derechito.
El portal 0221.com soltó la bomba: la empresaria tiene pruebas que, según su abogado, podrían "agravar notablemente el cuadro acusatorio de Foresio". ¡Tremendo! Esto pasa después de que la contadora jurara y perjurara su inocencia ante el juez, diciendo que ella solo hacía trámites y no sabía nada de nada.
La defensa de la Foresio dice que ella siempre laburó dentro de la ley y que no tenía forma de saber qué hacían sus clientes. Pero acá viene lo picante: la empresaria va a decir que Foresio usó su clave fiscal para emitir facturas truchas ¡sin su permiso! "Las facturas verdaderas salían de la IP de la empresa, las falsas de la IP del estudio de Foresio", aseguran.
Para la empresaria, que la contadora tuviera acceso a las claves fiscales de sus clientes no es excusa. "Es muy bajo querer desligarse del delito manifestando que sus clientes le ordenaban realizar las facturas", tiraron desde su defensa. ¡No se guardaron nada!
Recordemos que la Foresio está en la cárcel de Ezeiza desde junio, después de que el juez pensara que se podía rajar. En su declaración, ella dijo que solo asesoraba a sus clientes y no sabía para qué usaban las facturas. También aseguró que todos sus bienes están declarados y que la guita que tiene viene de su laburo como contadora.
Ahora, la pregunta del millón es: ¿a quién le creemos? ¿Se salva la empresaria y se hunde la contadora? ¡La Justicia tendrá la última palabra! Pero una cosa es segura: este quilombo fiscal va a dar que hablar, y mucho.
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