El rastro de "Mafia" ayuda a reconstruir lo que pasó entre Candela Arizaga y Facundo Moyano en Belgrano
La mascota de Candela Arizaga quedó en manos de un testigo que vio parte de la escena y aportó un dato clave sobre los movimientos de la madrugada. La Justicia mira ahora ese relato y las cámaras para ordenar qué pasó antes de que llegara la Policía.
La historia de Candela Arizaga y Facundo Moyano sumó un dato raro: el perro de ella, "Mafia", quedó metido en la reconstrucción del caso.
La mascota terminó al cuidado de un testigo que estuvo en la zona de Belgrano durante la madrugada. Ese hombre vio a Arizaga correr por la avenida del Libertador y después resguardó al animal.
Según su relato, el perro se soltó en medio de la escena. Mientras seguía el operativo, el encargado de un edificio lo protegió y más tarde una vecina del lugar lo tuvo con ella.
Las cámaras de seguridad que ya están bajo análisis muestran a un perro corriendo por la zona y a Arizaga detrás. Ese recorrido ahora forma parte de lo que revisan los investigadores para ordenar la secuencia.
Todo empezó cerca de las 5 de la mañana, después de dos llamados al 911. Minutos más tarde, la Policía encontró a Arizaga y a Moyano en la esquina de Virrey Vértiz y Sucre, a unos 400 metros del edificio donde habría arrancado todo.
El encargado contó que Moyano habría intentado apartarla de la avenida para evitar un accidente, mientras ella rechazaba la ayuda. Arizaga fue llevada al Hospital Pirovano y Moyano recuperó la libertad, aunque sigue ligado a la causa.
Ahora la Justicia analiza si el testimonio del encargado y el camino que hizo la mascota entran formalmente como prueba. A veces un perro corre y termina contando más que medio expediente.