El Gobierno quiere cambiar el Banco Central y ponerle una sola misión: cuidar la moneda
Economistas y consultores ven con buenos ojos que el Banco Central no financie más al Tesoro. Pero marcan que dejarle solo la defensa del peso es una rareza en el mundo.
Después del anuncio del proyecto para cambiar la Carta Orgánica del Banco Central, volvió una discusión vieja: cuánto poder debe tener el Gobierno sobre la máquina de emitir.
Entre economistas y consultores hay bastante acuerdo en un punto. El titular del BCRA tiene que tener margen para no quedar atado al gobierno de turno y para que el déficit no termine golpeando a la moneda.
La pelea de fondo no pasa tanto por alejar al presidente del banco de la política económica, sino por cortar la emisión o el giro de utilidades al Poder Ejecutivo para tapar agujeros fiscales.
Lo que más ruido hace del plan de Javier Milei es otra cosa: quiere que el Banco Central tenga una sola tarea, defender el valor del peso. No es lo más común. En Estados Unidos, Inglaterra o Israel, por ejemplo, los bancos centrales manejan más de un objetivo.
Solo Colombia y Perú aparecen hoy con una función única parecida a la que propone la Casa Rosada.
Aldo Abram, de la Fundación Libertad y Progreso, dijo que los anuncios van en línea con la idea que impulsan desde ese espacio. También celebró que se prohíba financiar al Gobierno nacional y vio con buenos ojos que sacar al presidente del BCRA requiera dos tercios del Senado.
El ex presidente del BCRA Martín Redrado también apoyó la independencia del organismo. Dijo que hace falta una Carta Orgánica que asegure estabilidad de precios, del dólar y del sistema financiero.
Redrado pidió además cortar la emisión para financiar al Tesoro, ya sea por Adelantos Transitorios, utilidades contables o el uso de los dólares del Banco Central. Y sumó otra advertencia: también quiere que se termine con el financiamiento indirecto a través de encajes bancarios en bonos públicos.
Desde el PRO y hoy en CIPPEC, Luciano Laspina recordó que Argentina ya pagó caro el déficit cubierto con deuda y después con emisión. Según dijo, ese camino terminó dejando trece ceros en el camino.
El consultor Iván Carrino opinó que la reforma va "en la buena dirección". Criticó la carta de 2012 y sostuvo que puso demasiados objetivos para un banco que solo tiene una herramienta.
Más escéptico fue Roberto Cachanosky. Dijo que anunciar la independencia del Banco Central con el presidente de la entidad al lado no suena muy convincente. Y, con la historia argentina encima de la mesa, cuesta discutirle el punto.