Milei prepara un anuncio fuerte para cambiar de raíz el Banco Central
Este jueves a las 20, el Presidente hablará por Cadena Nacional para presentar una reforma que apunta a frenar la emisión para cubrir el déficit y blindar la autonomía del BCRA.
El presidente Javier Milei volverá a hablarle al país por Cadena Nacional este jueves a las 20, en un anuncio que promete mover el tablero político y económico. Desde el Salón Blanco de la Casa Rosada, y acompañado por su equipo económico, presentará los ejes de una reforma profunda de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina. La idea del Gobierno es dejar sentadas nuevas reglas para que la emisión monetaria no pueda usarse para tapar el agujero fiscal.
El proyecto, que fue trabajado junto con Luis Caputo, Federico Sturzenegger y Santiago Bausili, busca que la prioridad absoluta del organismo sea cuidar el valor de la moneda. En la Casa Rosada aseguran que el texto ingresará a la Cámara de Diputados después del receso invernal y que quieren empujarlo rápido. De hecho, en el oficialismo repiten que los votos "están", una señal de confianza que no pasa desapercibida en medio de la pulseada política.
La reforma trae cambios de peso en el funcionamiento del BCRA. Entre los puntos más duros aparece un régimen de sanciones penales para funcionarios o directores que vulneren la autonomía de la entidad o habiliten asistencia monetaria al Poder Ejecutivo. También se elimina la transferencia de utilidades contables al Tesoro, se prohíbe el uso de letras intransferibles para asistir financieramente al Estado y se endurecen las condiciones para remover al presidente y a los directores. La intención oficial es clara: blindar al banco frente a los vaivenes de cada gobierno y cerrar la puerta a maniobras que, según el Ejecutivo, alimentaron la crisis de la moneda.
Otro de los puntos que más ruido genera es la incorporación de la figura de "shutdown" o paralización administrativa, inspirada en el modelo estadounidense. Ese mecanismo impondría restricciones inmediatas al funcionamiento del Estado cuando se agoten las partidas aprobadas por el Congreso. En los hechos, apunta a evitar que se siga gastando por fuera de lo autorizado y a cortar de cuajo la salida por deuda o emisión para cubrir baches presupuestarios. Un cambio de fondo que, si avanza, puede reconfigurar la relación entre el Gobierno, el Banco Central y las cuentas públicas.