Brasil frenó a Flybondi y expuso el silencio del Gobierno
La autoridad aérea brasileña le puso un freno a la aerolínea y le cerró la venta de pasajes a varios destinos. Mientras tanto, en la Argentina no hubo reacción oficial frente al caos de cancelaciones.
La Agencia Nacional de Aviación Civil de Brasil tomó una medida durísima contra Flybondi y dejó en evidencia lo que en la Argentina nadie parece querer mirar. El organismo le prohibió vender pasajes hacia Florianópolis, Maceió y Salvador de Bahía, destinos que la empresa todavía no está operando. La decisión cayó como un baldazo para la low cost, que venía ofreciendo tickets desde Buenos Aires y Córdoba para la temporada de verano.
Pero el golpe no terminó ahí. La autoridad brasileña le dio a la compañía cinco días para demostrar que puede sostener con regularidad la ruta Buenos Aires-Río de Janeiro, la única que mantiene hacia ese país. Si no logra convencer al regulador, desde el 5 de agosto podría quedar suspendida también la venta de pasajes para ese servicio. Además, quedó impedida de ampliar su red en Brasil, sumar frecuencias o incorporar nuevas operaciones.
La medida fue adoptada tras detectar "indicios de deterioro" en su capacidad operativa. Según los datos oficiales, Flybondi canceló el 79 % de sus vuelos a Brasil entre el 1 y el 27 de julio, una cifra que habla sola. El informe también señala fallas reiteradas durante 2026, con más cancelaciones, caída sostenida en la operación, diferencias entre lo programado y lo realmente volado, más reclamos y serios problemas de atención al pasajero.
En ese listado aparecen demoras en los reintegros, respuestas deficientes ante cambios de vuelo y falta de asistencia para quienes quedaron varados. La empresa de Leonardo Scatturice volvió a volar recién a mediados de julio, después de casi dos semanas de parate, con apenas dos aviones en servicio. Sin embargo, el panorama sigue siendo crítico: este martes, por ejemplo, canceló 12 de sus 15 vuelos programados.
Lo más llamativo es que todo esto ocurre mientras el gobierno de Javier Milei sigue sin intervenir. Ni la Secretaría de Transporte, ni la Subsecretaría de Transporte Aéreo, ni la ANAC argentina movieron la aguja, ni siquiera cuando la empresa seguía vendiendo pasajes con vuelos suspendidos. Del otro lado de la frontera, en cambio, Brasil decidió ponerle un límite claro a una situación que ya venía haciendo ruido hace rato.