Las siete grietas que encienden la pelea por la reforma del Banco Central
La iniciativa para cambiar la Carta Orgánica del BCRA ya levantó polvareda entre economistas y dirigentes. Entre la emisión, la autonomía y el modelo peruano, asoman varios puntos que prometen un debate bravo.
El proyecto para reformar el Banco Central ya empezó a mover el avispero en la City. La idea que impulsa Javier Milei apunta a cortar de raíz cualquier atajo para financiar déficits con emisión, pero en el camino aparecieron dudas, chicanas y alertas por la letra chica. En el mundo financiero miran de reojo y avisan que el debate recién arranca.
Uno de los primeros cuestionamientos tiene que ver con el objetivo mismo del organismo. Milei quiere que el Central se concentre sólo en cuidar el valor de la moneda, algo que para él es clave. Pero no todos compran esa receta: en varios países con fuerte trauma de desempleo, los bancos centrales también tienen como meta sostener el empleo, como pasa con la Reserva Federal de Estados Unidos. Allí, desde 1977, el mandato incluye expresamente ese cuidado.
Otra discusión picante gira en torno a los supuestos "regalos" del BCRA al Tesoro. Los críticos marcan que el propio Gobierno ya utilizó mecanismos que ahora quiere limitar, lo que puede restarle fuerza política al planteo. Hace poco más de un mes, se anunció que la entidad presidida por Santiago Bausili transferiría $24,4 billones, mientras el Tesoro devolvería $18,4 billones y se quedaría con un neto de $6 billones. Según los cuestionamientos, ese movimiento se apoyó en una valorización contable de activos como las letras intransferibles.
También aparece una puerta que varios economistas no quieren dejar abierta: la emisión indirecta. No todo pasa por la clásica "maquinita"; el Central también puede mover pesos comprando o vendiendo deuda en el mercado secundario. Hoy esa herramienta se usa seguido para influir en el dólar y ordenar licitaciones del Tesoro. Para algunos, eso es una forma elegante de inyectar o sacar liquidez sin decirlo de frente.
El tema de la autonomía del BCRA tampoco queda afuera de la polémica. La historia argentina está llena de roces entre el poder político y el Central, desde la salida de Martín Redrado durante el kirchnerismo hasta las presiones que también se vieron en tiempos de Macri. Milei propone que remover directores requiera una mayoría de dos tercios en ambas cámaras, pero no endurece de la misma manera el sistema de nombramientos. Ahí, según advierten algunos opositores, puede quedar una asimetría bastante incómoda.
El proyecto además no logra cerrar del todo la discusión sobre las cuasimonedas provinciales. En una crisis de caja, una provincia puede volver a emitir bonos de ese tipo, como ya pasó con La Rioja y como amenazaron hacer Buenos Aires y Córdoba. Aunque se reforme la Carta Orgánica, ese recurso no desaparece por arte de magia. A lo sumo, el Estado nacional podría poner trabas para que no se usen para pagar impuestos, pero el riesgo sigue dando vueltas.
En el plano legal, tampoco hay un blindaje total. Una nueva ley puede ser modificada por otro Congreso en el futuro, por eso algunos economistas piden que el cambio tenga rango constitucional. Ahí aparece el ejemplo de Perú, que sirve de referencia para el oficialismo, aunque no todos creen que sea trasladable a la Argentina. Emilio Ocampo sostiene que la fortaleza del banco peruano depende mucho de condiciones políticas e institucionales muy particulares, y que no hay garantías de que ese modelo funcione igual acá. En resumen: la reforma promete orden, pero también abre una pelea de fondo que puede estirar bastante la discusión.