Vandalismo y fuego en Medjugorje: detuvieron a un sospechoso tras la profanación
La madrugada del ataque dejó daños en varios puntos del santuario mariano de Bosnia y Herzegovina. La investigación sigue abierta y la conmoción no para de crecer entre fieles y peregrinos.
Una madrugada de bronca y desconcierto sacudió a Medjugorje, en Bosnia y Herzegovina, después de que desconocidos profanaran y prendieran fuego en sectores emblemáticos del santuario mariano. Las autoridades informaron que el episodio ocurrió cerca de las 4.00 y que ya hay una persona detenida como sospechosa. El golpe fue directo al corazón de un lugar de enorme valor religioso para miles de creyentes.
Entre los daños más visibles aparece el altar exterior de la iglesia de Santiago Apóstol, que había sido renovado hace poco y terminó con la lona de cobertura afectada por las llamas. También atacaron las estatuas marianas de la Cruz Azul y de la conocida Colina de las Apariciones, que fueron manchadas con pintura negra. Las imágenes que circularon en medios locales muestran a la figura central de la Virgen con el rostro y las manos ennegrecidas, una escena que generó indignación inmediata.
En el pedestal de esa estatua quedó escrito en inglés "Devil in a skirt" y "Evil", mensajes que encendieron todavía más el repudio. El ataque también pareció apuntar contra los llamados videntes, ya que cerca de la imagen apareció una pancarta en polaco con sus nombres y la frase "Son unos estafadores, tengo pruebas". Mientras tanto, la policía y las autoridades locales intentan establecer qué pasó y cuál fue el móvil detrás de semejante agresión.
La conmoción llegó justo a las puertas del Festival Internacional de Jóvenes, el Mladifest, que se hará del 1 al 6 de agosto y suele reunir a más de 50.000 jóvenes de todo el mundo. Medjugorje recibe cada año a más de un millón de fieles, por lo que el impacto fue enorme. Desde temprano, varios peregrinos se acercaron a rezar y a mostrar apoyo, mientras la oficina parroquial pidió responder con oración, ayuno y perdón. También el Consejo Interreligioso bosnio condenó con dureza los hechos y advirtió que este tipo de vandalismo golpea no solo a los católicos, sino también a la convivencia y al respeto entre comunidades.