Máximo Kirchner agitó el tablero con un proyecto duro contra el FMI
En medio de la visita de Kristalina Georgieva, el diputado presentó una propuesta que busca poner límites al endeudamiento, reforzar el rol del Congreso y meter más control sobre los acuerdos con organismos internacionales.
Máximo Kirchner, diputado nacional de Unión por la Patria, presentó un proyecto de ley marco para la defensa de la posición argentina frente a los organismos financieros internacionales y la reforma del convenio constitutivo del FMI. La movida no cayó en cualquier momento: se dio justo con la llegada al país de Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo. El gesto político llega cargado de mensaje y vuelve a poner en primer plano la discusión por la deuda y el poder de decisión sobre las finanzas del país.
La iniciativa apareció después de una jornada que ya venía caliente. El domingo, militantes K proyectaron frente al edificio de San José 1111, donde cumple prisión domiciliaria Cristina Kirchner, la frase "Fuera FMI de Argentina". Al día siguiente, el bloque avanzó con un texto que busca poner freno al endeudamiento y darle más peso al Parlamento. Según el comunicado, la idea es que ninguna operación de crédito se decida por decreto y que toda toma de deuda pase por el Congreso.
El proyecto también fija un techo legal a la deuda externa y ordena al Poder Ejecutivo reclamar al propio FMI una revisión del excedente que hoy carga la Argentina. Desde el entorno de Kirchner sostienen que la propuesta apunta a dar orden, previsibilidad y mayor control democrático. La firma, además, reunió a varios legisladores del espacio, entre ellos Germán Martínez, Cecilia Moreau, Pablo Yedlin, Carlos Castagneto, Itai Hagman, Hilda Aguirre, Nicolás Trotta, María Elena Velázquez, Marcelo Barbur, Agustín Rossi, Sergio Palazzo, Agustina Propato, Julia Strada, Sabrina Selva y Jimena López.
En el texto, el dirigente de La Cámpora insiste en que la Argentina debe diferenciar lo que corresponde pagar siempre de lo que considera una decisión política tomada por fuera de las reglas. También remarca que el origen del problema está en el acuerdo de 2018 con el Fondo y en la aprobación del crédito durante el macrismo. Según el planteo, el tramo discutido de la deuda va de 30.000 a 37.800 millones de dólares, una cifra que mete presión y deja la discusión en un nivel bien sensible.
La propuesta se organiza en varios ejes: soberanía económica, corresponsabilidad entre acreedor y deudor, control sobre la cuenta capital, sostenibilidad según la capacidad real de pago y más transparencia en cada paso. Además, obliga a que toda operación con organismos internacionales tenga ley del Congreso, prohíbe el uso de DNU y decretos delegados en esa materia, y refuerza el rol de una comisión bicameral con acceso a información reservada. También fija una regla fiscal con un tope de deuda pública externa equivalente al 200% de las exportaciones de los últimos tres años y establece que el Congreso deberá ratificar o rechazar el programa vigente dentro de los 90 días de sancionada la ley.