Cáncer de cabeza y cuello: por qué detectarlo a tiempo cambia todo el panorama
En su año centenario, el IADT remarca que la clave está en llegar antes con el diagnóstico y en sumar tecnología, precisión quirúrgica y trabajo en equipo para cuidar la calidad de vida.
Cada 27 de julio se recuerda el Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello, una fecha que apunta a poner el foco en la detección temprana y en los avances que hoy cambian el rumbo de estos tratamientos. La mirada ya no pasa solo por sacar el tumor, sino también por cuidar funciones vitales como hablar, comer y respirar. En ese camino, el acompañamiento integral del paciente se volvió una pieza central.
Uno de los hallazgos más comunes en la zona del cuello son los nódulos tiroideos. Su presencia es más frecuente en mujeres y aumenta con la edad, aunque en la mayoría de los casos no se trata de algo maligno. De hecho, las ecografías de alta resolución los detectan en más de la mitad de los adultos sanos, pero entre el 90% y el 95% resultan benignos. Solo entre el 5% y el 10% corresponden a un cáncer de tiroides.
El Dr. Julio Moreno, cirujano del Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento (IADT) y médico de planta de la División Cirugía Oncológica y Cabeza y Cuello del Hospital de Clínicas José de San Martín (UBA), explicó que cuando el diagnóstico llega a tiempo el panorama mejora muchísimo. "Cuando se diagnostica de manera temprana, el cáncer de tiroides presenta un pronóstico excelente: en los casos más frecuentes, las tasas de supervivencia a 10 años superan el 97%. Además, existen estrategias terapéuticas cada vez más personalizadas, con alternativas menos invasivas para pacientes seleccionados", señaló.
Hoy muchos nódulos se descubren casi de casualidad, durante ecografías pedidas por controles de rutina o por otros motivos. Como suelen no dar síntomas, salvo que sean grandes o comprometan estructuras vecinas, la revisión clínica sigue siendo importante. La palpación del cuello por parte del médico de cabecera o del endocrinólogo puede marcar el primer paso, y si hay un nódulo palpable o antecedentes familiares directos de cáncer de tiroides, se solicita una ecografía. También hay señales que no conviene dejar pasar, como dificultad para tragar o respirar, o cambios en la voz.
Pero el avance no quedó solo en el diagnóstico. La cirugía convencional fue dando lugar a procedimientos cada vez más precisos, con apoyo de inteligencia artificial, fusión de imágenes, realidad aumentada y cirugía robótica. Estas herramientas permiten planificar operaciones a medida, con modelos tridimensionales y una lectura mucho más fina de tomografías, resonancias y PET/CT. Así se puede ubicar el tumor con mayor exactitud y cuidar mejor nervios, vasos sanguíneos y otras estructuras críticas.
El especialista remarcó que este cambio de paradigma ya no busca únicamente extirpar, sino también preservar la funcionalidad y la identidad del paciente. "Estas tecnologías están transformando profundamente la forma de abordar estos tumores. El paradigma moderno de la oncología quirúrgica en cabeza y cuello ya no consiste solo en extirpar el tumor, sino también en preservar la funcionalidad y la identidad del paciente. Al ser cirugías mucho más dirigidas y menos invasivas, se minimiza el daño a los músculos de la deglución y a los nervios laríngeos, permitiendo que la persona conserve su voz y su capacidad de alimentarse por vía oral, evitando traqueostomías permanentes o grandes secuelas estéticas", afirmó.
A eso se suma la reconstrucción microquirúrgica, que permite reparar zonas afectadas con colgajos de hueso y tejidos blandos del propio paciente. Después entra en juego el trabajo conjunto con fonoaudiología, kinesiología, odontología y rehabilitación, un equipo clave para recuperar funciones esenciales y favorecer la autonomía, la reinserción social y el bienestar. En paralelo, también crecen algunos tumores vinculados al virus del papiloma humano (VPH), sobre todo en amígdalas y base de la lengua, incluso en jóvenes sin consumo de tabaco o alcohol.
"El cáncer de cabeza y cuello comprende áreas que hacen a la identidad, la comunicación, el afecto y la alimentación de las personas. Queremos remarcar la importancia que tiene perder el miedo y consultar a tiempo. Un cambio en la voz que dura más de tres semanas, una llaga en la boca que no cura o un bulto en el cuello, no deben minimizarse. Diagnosticados a tiempo, la gran mayoría de estos tumores se curan con tratamientos cada vez más personalizados y efectivos", concluyó el médico. En su centenario, el IADT reafirma así una apuesta fuerte por una medicina que combina experiencia, innovación y atención centrada en las personas, con comités multidisciplinarios y tecnología de vanguardia para ofrecer respuestas más seguras y precisas.