Venezuela arrastra pérdidas millonarias tras el doble sismo que arrasó con todo
El Banco Mundial calculó en US$19.600 millones el daño directo que dejaron los terremotos de junio y advirtió que una reconstrucción lenta puede trabar la economía por años.
El Banco Mundial puso números al desastre que golpeó a Venezuela el pasado 24 de junio: estimó en 19.600 millones de dólares los daños físicos directos provocados por los terremotos. La radiografía es dura y deja en claro que el sacudón no fue solo geológico, sino también económico y social. Según el organismo, si la reconstrucción avanza a paso lento y sin sumar nuevas inversiones, la recuperación del país podría quedar frenada durante la próxima década.
El informe, elaborado con la metodología Global Rapid Damage Estimation (GRADE), muestra que el 47% de las pérdidas corresponde a viviendas, con un cálculo de 9.300 millones de dólares. Después aparecen la infraestructura, con 5.200 millones y un 27%, y los edificios no residenciales, que suman 5.000 millones, es decir, el 26%. En otras palabras, el golpe fue parejo y muy profundo, con casas, obras y estructuras productivas seriamente afectadas.
Las zonas más castigadas fueron La Guaira y el Distrito Capital, que concentraron cerca del 47% del impacto económico total. El reporte también marcó daños importantes en Miranda y Carabobo. Entre las cuatro jurisdicciones reunieron el 85% de las pérdidas estimadas por el organismo, un dato que dimensiona la magnitud de la tragedia y el desafío que viene por delante.
Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, remarcó que "La recuperación efectiva comienza con información fiable". En esa línea, explicó que la evaluación busca darle al Gobierno venezolano y a sus socios una base objetiva para organizar la reconstrucción. Además, ratificó el acompañamiento del organismo en todo ese proceso, que recién empieza y promete ser largo.
El Banco Mundial también advirtió que, si la reconstrucción se financia solo con fondos sacados de otros proyectos y no se refuerza la inversión pública y privada, muchas obras podrían seguir inconclusas incluso dentro de diez años. En ese escenario, la capacidad productiva, el producto interno bruto y el consumo quedarían por debajo de los niveles previos al desastre, al menos hasta 2036. Mientras tanto, el organismo trabaja junto al Gobierno de Venezuela, el BID y la CAF para definir apoyo técnico y financiero para las próximas etapas.
Los terremotos del 24 de junio, de magnitudes 7,2 y 7,5, ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia y quedaron entre los más devastadores de la historia reciente venezolana. En paralelo, el balance oficial de víctimas fatales ascendió a 5.398, tras la incorporación de 52 nuevas muertes informadas por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional. Un número que estremece y que deja al desnudo la dimensión de la catástrofe.