Temporal histórico en Calingasta: sin luz, con problemas de agua y techos que no resisten la nieve
Ramón Ossa advirtió que la nevada de estos días no se veía desde hace décadas. El temporal dejó barrios sin luz, problemas con el agua y serios trastornos para vecinos, turistas y mineros.
Calingasta vive horas complicadas por uno de los temporales de nieve más fuertes que se recuerden en mucho tiempo. Entre el 19 y el 20 de julio, la caída de nieve trajo cortes de energía, problemas en el abastecimiento de agua, suspensión de clases y un panorama bien pesado para vecinos, turistas y trabajadores mineros. El prestador turístico Ramón Ossa lo resumió sin vueltas en diálogo con Radio MIL20: se trata de un fenómeno que no se veía desde hace décadas.
"Estamos transitando una tormenta de nieve sin precedentes en las últimas décadas. Tenemos que remontarnos a los años 90 para encontrar un fenómeno similar", afirmó Ossa. En algunos sectores, la nieve llegó a medir entre 8 y 12 centímetros y tapó por completo el calzado de la gente que caminaba por las calles. Con el deshielo, el paisaje blanco empezó a transformarse en barro, complicando todavía más la circulación.
El mayor dolor de cabeza pasó por los servicios esenciales. La nieve acumulada sobre árboles como sauces, álamos, eucaliptos y pimientos hizo caer ramas de gran tamaño, que terminaron dañando las líneas eléctricas. "El peso de la nieve hizo colapsar las ramas y eso cortó el tendido eléctrico. A raíz de esos cortes también dejaron de funcionar las plantas que abastecen de agua potable", detalló. En varias zonas, sobre todo en el norte del departamento, todavía siguen los problemas con la luz.
Las casas también sintieron con fuerza el golpe del temporal. Según contó Ossa, muchas viviendas empezaron a tener filtraciones por el peso de la nieve sobre los techos. "No hay techo que aguante con esta cantidad de nieve. Hay familias que tienen los colchones mojados porque empezó a filtrarse agua cuando la nieve comenzó a derretirse", señaló. A eso se sumó otro inconveniente bien concreto: en los comercios ya no quedaba stock de nylon ni de otros materiales aislantes que la gente usa para protegerse como puede.
La actividad económica tampoco zafó. Varias empresas mineras, por prevención, empezaron a evacuar al personal que estaba trabajando en alta montaña, y eso generó una demanda fuerte de alojamiento en hoteles y cabañas de Calingasta. "Nos colapsaron los hospedajes con trabajadores mineros que bajaron de emergencia. Después comenzaron a trasladarlos hacia la ciudad de San Juan", explicó Ossa. Mientras tanto, circular por las rutas requiere mucha cautela: durante el día se puede avanzar con precaución, pero después de las cinco de la tarde el agua se congela sobre el asfalto y aparece una capa de hielo muy peligrosa.
La situación también mantiene en alerta a los puesteros que siguen en zonas alejadas junto a sus animales. Algunos recibieron asistencia con alimentos, aunque varios prefieren no abandonar sus puestos pese a las recomendaciones oficiales. En lugares como Río Blanco ya se registraron acumulaciones de entre 18 y 20 centímetros de nieve. Mientras tanto, las autoridades provinciales siguen monitoreando el panorama y trabajando para restablecer los servicios, en medio de un temporal que ya quedó grabado entre los más intensos que recuerdan los calingastinos.