El plazo fijo sigue rindiendo poco y los ahorristas hacen cuentas para no perder
Con la inflación aflojando, los depósitos en pesos todavía no logran dar pelea y siguen dejando una renta muy ajustada. Los analistas explican qué tasa haría falta para que vuelva a ser una opción tentadora.
La baja de la inflación trajo algo de alivio, pero el plazo fijo tradicional todavía no logra ponerse a la par. Para el ahorrista común, la cuenta sigue siendo la misma: poner plata en el banco y ver si al mes alcanza, por lo menos, para no perder poder de compra. Hoy, la respuesta sigue siendo incómoda.
Según explicó Roberto Geretto, co-jefe de portfolio manager en Adcap, el dato de IPC de junio fue de 1,9% mensual y en julio se espera algo parecido, cerca del 1,8%. En ese escenario, las tasas que están pagando los bancos quedan muy justas. Incluso en entidades grandes, como Banco Provincia, el techo puede llegar al 21% nominal anual, lo que equivale a una renta de apenas 1,72% a 30 días.
El problema es claro: esa ganancia mensual queda por debajo de la inflación y termina erosionando el bolsillo. En otros bancos líderes, la tasa baja al 16% de TNA, con un rendimiento de solo 1,3% por mes. Encima, con el dólar bastante quieto durante julio, tampoco aparece ese empujón extra que a veces seduce a los inversores más cautos.
Geretto remarcó que, en este camino de desinflación, hay que mirar mes a mes cómo se mueven precios y tasas. En la misma línea, Isabel Botta, product manager de Balanz, sostuvo que la desaceleración de la inflación cambia el mapa de las inversiones en pesos y obliga a prestar más atención al horizonte de cada persona y a la necesidad de tener liquidez. Dicho simple: ya no alcanza con mirar el cartelito del banco y listo.
De acuerdo con el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central, la inflación de julio podría rondar el 2%, aunque varios privados la ubican en 1,8%. Para agosto y septiembre, el REM proyecta una suba del 1,8% mensual, y para los próximos 12 meses estima un 22,3%. Con esos números sobre la mesa, Geretto calcula que una tasa de 21,60% de TNA apenas empata la inflación proyectada, y que para sumar una prima de riesgo haría falta subirla hasta alrededor del 27,60%.
En el panorama actual, salvo algunos bancos chicos que llegan a ofrecer hasta 23% de TNA, el plazo fijo sigue dando una renta apenas negativa o, en el mejor de los casos, muy floja. Geretto advirtió además que la tasa también dependerá de cuánto peso inyecte o absorba el sistema financiero y de si vuelve a moverse el crédito. Si los bancos necesitan más fondos para prestar, podrían verse obligados a mejorar lo que pagan. Por ahora, el ahorrista sigue mirando de reojo y haciendo números antes de dejar la plata quieta.