Iberte insiste y lleva su pelea por el vino hasta la Corte nacional
Tras el revés en San Juan, la firma ligada a Gualcamayo busca que la Corte Suprema revise el caso por una operación vitivinícola que quedó trabada y dejó una fuerte disputa por dólares y entregas incumplidas.
El tironeo judicial entre Iberte S.R.L. y Fraccionadora San Juan volvió a meter ruido. Después del golpe que recibió en la Corte de Justicia de San Juan, la empresa decidió ir por una última jugada y presentó un recurso extraordinario federal para intentar que la Corte Suprema de Justicia de la Nación tome el expediente. La discusión gira en torno a una frustrada compraventa de vino por más de 25 millones de litros, una operación que terminó en los tribunales y con números que pesan fuerte.
Según la versión de Iberte, la firma adelantó US$ 600 mil para cerrar el negocio, pero sostiene que la bodega solo entregó 142.300 litros. Con ese panorama, inició una demanda para recuperar US$ 573.674,50. En el camino había conseguido fallos favorables en primera y segunda instancia, pero todo cambió cuando la Sala I de la Corte sanjuanina dejó sin efecto esas decisiones y rechazó el reclamo de manera definitiva.
Los jueces entendieron que el llamado "plan de cargas", previsto en el contrato, debía ser coordinado entre ambas partes y no recaía únicamente sobre Fraccionadora San Juan. Además, señalaron que Iberte no aportó pruebas suficientes para demostrar que la bodega incumplió con las entregas pactadas. Lejos de dar el brazo a torcer, la empresa calificó el fallo de arbitrario y cuestionó que se haya considerado que el dinero entregado no debía devolverse. También insistió en que esos US$ 600 mil fueron un anticipo de una operación que nunca se concretó.
Ahora la pelota quedó en la cancha de la propia Corte de Justicia de San Juan, que deberá definir si habilita o no el camino hacia el máximo tribunal del país. Si la respuesta es negativa, la firma todavía podrá probar suerte con un recurso de queja ante la Corte Suprema. Mientras tanto, el grupo empresario encabezado por el español Retamero, dueño de AISA y vinculado a Gualcamayo, sigue acumulando frentes judiciales en la región. También enfrenta causas con Jugos Australes, la bodega Galán y un expediente de peso con Fecovita, que incluye a la histórica bodega Resero, en Albardón.
En paralelo a esos conflictos, el holding no afloja con sus planes de expansión en San Juan. Además de proyectos inmobiliarios ligados a la ex bodega Cinzano, apuesta fuerte al negocio minero y volvió a pedir adhesión al RIGI por US$ 1.500 millones para el programa G50. Esa movida se suma al régimen ya aprobado para Carbonatos Profundos, en una estrategia que combina inversiones, ambición y varios expedientes abiertos al mismo tiempo.