Estados Unidos salió a bancar a la Selección por la bandera de Malvinas
Desde la Casa Blanca defendieron a los jugadores argentinos tras la polémica en la semifinal y rechazaron que se les cierre la puerta a expresarse. En el Reino Unido, en cambio, pidieron que la FIFA investigue y no descartan una sanción.
La Casa Blanca metió la cuchara en la previa de la final del Mundial 2026 y tomó postura por la bandera de Malvinas que mostraron los jugadores argentinos después del triunfo ante Inglaterra. Desde Washington remarcaron que los futbolistas tienen derecho a expresarse en territorio estadounidense, en medio de una polémica que cruzó fuerte al mundo del fútbol y a la política internacional.
Consultado en conferencia de prensa por el periodista británico Rob Harris, de Sky News, el director ejecutivo del grupo de trabajo para el Mundial 2026, Andrew Giuliani, fue claro: "Tienen la capacidad de hacerlo en los Estados Unidos de América". Después agregó que en ese país rige la Primera Enmienda y que, más allá del ruido, Argentina hizo un partido enorme. Incluso elogió a Messi y recordó que muchos daban por hecho que Inglaterra iba a llegar a la final, algo que finalmente no pasó.
La discusión se encendió fuerte después de que periodistas y dirigentes británicos reclamaran una sanción, apoyados en el reglamento de la FIFA, que prohíbe pancartas, banderas y otros elementos con contenido político, ofensivo o discriminatorio. El antecedente no es menor: en 2014, la FIFA multó a la Asociación del Fútbol Argentino con 27.000 dólares por una situación parecida, también con la leyenda sobre Las Malvinas son argentinas. Por eso, si llegara una pena, todo indica que sería económica y no mucho más.
El presidente Javier Milei también habló del tema y sostuvo que se trata de una expresión "perfectamente válida y lícita". Al mismo tiempo, aclaró que la discusión por la soberanía va por otro carril y que debe resolverse por la vía diplomática. "Es un sentimiento que está dentro de todos los argentinos y es perfectamente válido y lícito que ellos se quieran expresar y lo hagan", dijo. Pero enseguida marcó distancia entre ese gesto y una eventual sanción de la FIFA: "Son cosas distintas. Un partido de fútbol es un partido de fútbol".
Del otro lado, el gobierno británico pidió una investigación formal y no ocultó su malestar. La portavoz del primer ministro Keir Starmer fue tajante al afirmar: "Puede que el Mundial no sea nuestro, pero las islas Malvinas sin duda lo son". También remarcó que la postura oficial no cambió y que la autodeterminación corresponde a los habitantes de las islas. Mientras tanto, medios como DailyMail y The Telegraph cuestionaron que un funcionario de Donald Trump se haya alineado con Argentina y dejaron flotando la duda sobre si la FIFA actuará antes de la final del domingo frente a España.