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Congreso al rojo vivo

Después del receso, al Gobierno se le viene un semestre pesado en el Congreso

Proyectos trabados, negociaciones finas y promesas pendientes le arman un panorama complicado al oficialismo. Patricia Bullrich y Javier Milei tendrán que mover fichas si quieren sacar las leyes clave antes de fin de año.

Después del receso, al Gobierno se le viene un semestre pesado en el Congreso

Con el arranque del receso invernal, el Congreso se mete en una pausa corta, pero la lista de temas calientes sigue creciendo. En la Casa Rosada ya saben que el segundo semestre no va a ser nada tranqui. Patricia Bullrich queda al frente de una ronda de negociaciones complicadas, con proyectos que generan ruido incluso entre los propios aliados. Entre ellos aparecen la Reforma Política, el Súper RIGI, Zona Fría y la ley de Inviolabilidad de la propiedad privada, que este jueves volvió a tropezar en el Senado.

A ese combo se le suman las últimas promesas de Javier Milei: el shutdown, la reforma a la Carta Orgánica del Banco Central y los cambios a la ley de Inocencia fiscal. Como si fuera poco, el Ejecutivo tiene tiempo hasta el 15 de septiembre para mandar el Presupuesto 2027. En la práctica, Diputados y Senado no volverían a abrir sus recintos hasta agosto, así que el parate viene con agenda cargada por delante.

La última sacudida llegó con la ley de Inviolabilidad de la propiedad privada, impulsada por Federico Sturzenegger. Después de varias charlas para juntar votos, Bullrich frenó la votación porque los cambios de último momento no convencieron a la Casa Rosada. Así, la discusión quedó estirada hasta el 6 de agosto, cuando el Senado retomará el cuarto intermedio que se votó de manera inesperada en plena sesión. Ese día también estaba prevista la sanción de la ley Hojarasca, pero todavía no está claro si avanzará o si se pateará para más adelante.

La estrategia oficial, además, cambió sobre la marcha: Bullrich decidió no mezclar varios temas pesados en una sola sesión. Por eso, también podría quedar para otra fecha el proyecto de la radical Carolina Losada, que busca agravar las penas por falsas denuncias en casos de violencia de género. Y lo mismo pasaría con la reforma a la ley de Salud mental, que ni siquiera logró avanzar con dictamen en comisión. En otras palabras, el oficialismo va juntando papeles, pero le cuesta cerrar acuerdos.

Del lado de los proyectos más pesados, el panorama tampoco es sencillo. El Súper RIGI, pensado para atraer inversiones, ya tiene media sanción en Diputados, pero en el Senado ni arrancó el debate en comisión. La misma suerte corre el recorte al régimen de Zona Fría, que choca con resistencias de aliados como la UCR. También siguen frenados la ley para prevenir la ludopatía y la derogación de la ley de Etiquetado frontal, dos iniciativas que la Casa Rosada anunció a fines de junio y que todavía no se movieron en comisión.

En ese escenario, el segundo semestre promete ser una verdadera prueba de fuego para Bullrich, que en los hechos maneja los tiempos del Senado, y para Martín Menem, que deberá empujar lo que venga desde la Cámara alta. El plato fuerte es la reforma política, una prioridad para Karina Milei, que quiere llegar al año electoral sin PASO. Pero los números no cierran y por eso ya se habla de alternativas como suspenderlas o introducir cambios en la Boleta Única de Papel. Por ahora, nada está cocinado. Y mientras el Congreso descansa unos días, el oficialismo sabe que cuando vuelva la actividad le espera una montaña de proyectos y pocas certezas.

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