Senadores y diplomáticos australianos pusieron sobre la mesa minería, inversiones y redes sociales
En el Senado hubo un encuentro con la embajadora de Australia para hablar de cooperación, potencial minero y la regulación de redes para menores de 16 años.
En el marco de una actividad del Grupo Parlamentario de Amistad con Oceanía, presidido por Victoria Huala (Pro), la embajadora de Australia, Sarah Roberts, fue recibida en el Senado en una reunión institucional que dejó varios temas sobre la mesa. La charla giró en torno a la agenda bilateral, las inversiones y los entornos digitales, con un foco bien marcado en lo que puede venir para ambos países. También participaron autoridades y legisladores de la delegación australiana, en un encuentro que se desarrolló en el Salón de las Mujeres del Palacio Legislativo.
Del lado australiano estuvieron Milton Dick, titular de la Cámara de Representantes, junto con los parlamentarios Libby Coker, Trish Cook, Michelle Landry y Andrew McLachlan, además del asesor Daniel Navarro Sánchez y el prosecretario parlamentario de la delegación, Peter Benson. Por el Senado argentino también dijeron presente, además de Huala, el catamarqueño Flavio Fama, presidente de la Comisión de Minería, y el santafesino Marcelo Lewandowski. Los representantes locales expusieron sobre la situación económica y productiva de sus provincias, con especial atención en el potencial minero y en la necesidad de agregar valor a los recursos que salen del suelo argentino.
Según informaron desde el entorno de la senadora pampeana, los puntos centrales del diálogo pasaron por el RIGI, las oportunidades de cooperación bilateral y la protección de menores en redes sociales. Victoria Huala remarcó que "en el Senado de la Nación y en la Cámara de Diputados, somos varios los legisladores que estamos trabajando en la agenda de entornos digitales saludables". A su turno, Milton Dick explicó que "nuestro país está orgulloso de ser líder mundial en introducir las primeras leyes para proteger el acceso a las redes sociales, prohibiéndolo a menores de 16 años". También detalló cómo fue la puesta en marcha de esa norma, las dificultades que aparecieron por la "resistencia de las empresas tecnológicas" y la decisión del Estado australiano de seguir adelante con la regulación.