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Debate que sacude a Francia

El Parlamento francés aprobó la ley sobre muerte asistida

Con una votación ajustada, la cámara baja dio media sanción a una norma que habilita la ayuda para morir en casos muy puntuales. Ahora, el tema sigue generando ruido político y fuerte discusión médica.

El Parlamento francés aprobó la ley sobre muerte asistida

La Asamblea Nacional de Francia le dio el visto bueno, este miércoles, a la primera ley sobre muerte asistida, con 291 votos a favor y 241 en contra. La iniciativa alcanza solo a pacientes con enfermedades graves e incurables, en situaciones muy específicas. Con esa aprobación, la cámara baja cerró una discusión que venía dando vueltas desde hace más de tres años.

El presidente Emmanuel Macron celebró la decisión y aseguró que la norma cumple el compromiso que había asumido en 2022 para abrir el debate sobre el final de la vida. En un mensaje publicado en X, sostuvo que el texto nació de "la escucha, el diálogo y el debate" y agradeció el trabajo de parlamentarios, sanitarios, asociaciones y ciudadanos que participaron en la redacción. La novedad fue difundida por Euronews y confirmada por la Agencia Noticias Argentinas.

Con esta movida, Francia se suma a un grupo bastante acotado de países que ya reconocen este derecho, entre ellos Bélgica, Países Bajos, Suiza, Canadá y Uruguay. El debate llegó en medio del envejecimiento de la población y del aumento de pacientes con enfermedades crónicas, dos factores que empujaron con fuerza la discusión pública. La ley apunta a personas mayores de edad, con nacionalidad francesa o residencia estable y regular en el país, que padezcan una dolencia grave e incurable, en fase avanzada o terminal, y sufran de manera constante sin alivio posible.

Hasta ahora, la Ley Leonetti de 2005 prohibía la eutanasia activa, es decir, la intervención de un tercero para acortar la vida de alguien. Sí permitía rechazar tratamientos considerados una "obstinación irrazonable", lo que en los hechos habilitaba una forma de eutanasia pasiva. En el texto aprobado no aparecen las expresiones "suicidio asistido" ni "eutanasia", una decisión tomada para buscar un término medio en un tema que divide incluso dentro del mundo médico. El diputado Olivier Falorni, impulsor del proyecto, había dicho en febrero que la palabra "eutanasia" "ha sido mancillada por la historia" por su uso durante el régimen nazi, mientras que "suicidio asistido" genera "confusión" con la prevención del suicidio.

La propuesta fija además que el paciente debe expresar su voluntad de manera libre e informada, y contar con un plazo de reflexión de al menos dos días antes de confirmar su decisión. Luego, el médico tendrá 15 días para responder de manera fundada al pedido de ayuda para morir. Los opositores cuestionan que ese margen sea demasiado corto y advierten sobre una posible "banalización del acto" entre los profesionales de la salud. También quedó incorporada una cláusula de conciencia para quienes no quieran participar del procedimiento. En paralelo, el primer ministro Sébastien Lecornu anunció que recurrirá al Consejo Constitucional para que la ley se aplique "en pleno respeto de los principios que garantiza nuestra Constitución y, en particular, de la dignidad humana".

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