Veteranos de Malvinas pidieron alentar a la Selección sin mezclar la guerra con el partido ante Inglaterra
De cara a la semifinal del Mundial 2026, los excombatientes de la Federación de Veteranos de Guerra "2 de Abril" llamaron a vivir el cruce con pasión, pero con respeto y memoria. Reforzaron que el reclamo por Malvinas no se juega en una cancha.
Cuando Argentina e Inglaterra se cruzan, el recuerdo de 1982 aparece enseguida y el clima se carga de emoción. Esta vez, de cara a la semifinal del Mundial 2026, la Federación de Veteranos de Guerra "2 de Abril" salió a marcar la cancha con un mensaje claro: se puede alentar con el corazón, pero sin confundir el fútbol con una revancha de la guerra.
En su comunicado, los excombatientes pidieron que el partido se viva con orgullo y con la intensidad que despierta una instancia así, pero recordaron que la causa Malvinas se sostiene con memoria, diplomacia y reclamo pacífico. "El deporte no es la guerra", remarcaron, al subrayar que los jugadores van a disputar una semifinal del mundo y no a saldar una herida histórica. La idea, dijeron, es no perder de vista que el verdadero combate quedó atrás hace más de cuatro décadas.
También convocaron a mantener vivo el tradicional grito de "¡Malvinas Argentinas!" como símbolo de unidad y memoria, sin caer en expresiones de odio hacia el pueblo inglés. En ese sentido, recordaron a los 649 argentinos que perdieron la vida en las islas y a quienes combatieron defendiendo la Patria. Para la Federación, el respeto por esa historia no se negocia y debe seguir presente todos los días, no solo cuando la pelota empieza a rodar.
Sobre el cierre, el mensaje dejó una frase que resume el sentir de los veteranos: "La pelota rueda, el orgullo por nuestros colores se multiplica, pero la memoria permanece intacta. Jugamos por la gloria deportiva, pero marchamos todos los días por la verdad histórica." El miércoles, con el pitazo inicial, millones de argentinos estarán pendientes de la Selección y soñarán con otra final. Pero los excombatientes insistieron en algo que no se puede perder de vista: hay partidos que duran 90 minutos, y hay memorias que acompañan para siempre.